Cine y TV

25 años de Blue Velvet

Hace un cuarto de siglo que David Lynch estrenó la que sin duda es la más personal de sus películas, y una obra donde desfilan y se integran en un universo de locura y delirio visual las obsesiones de los uno de los grandes directores del cine norteamericano.

Cuarto de sus largometrajaes, Blue Velvet comparte título con una canción de Bobby Vinton, interpretada obsesivamente por una cantante (Isabela Rossellini), residente de un pueblito de Carolina del Norte, cuya hija y esposo son secuestrados por Frank Booth (un Dennis Hooper insuperable), un aterrador criminal que la obliga a satisfacer sus apetitos a cambio de no matar a los suyos.

Un ingenuo joven (Kyle MacLachlan), llega hasta la cantante al seguir un rastro que incluye una oreja amputada, e intenta ayudar a la mujer, sólo para caer a plomo bajo el insano poder de Booth y sus secuaces.

Con muchos puntos en común con el surrealismo de Buñuel, una paleta de colores robadas a Edward Hooper y un inusitado estilo para mezclar el género negro con la sustancia misma de los sueños y de las pesadillas, Blue Velvet es la primera muestra de Lynch explotando todo su potencial. Una película que llevo a David Foster Wallace a decir:

“La diferencia entre Tarantino y David Lynch es que mientras Tarantino te muestra cómo cortan una oreja, Lynch se interesa por la oreja.”

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