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3 razones por las que el Joker nos gustó

RazonesAunque ya se leen por aquí y por allá las comparaciones con Annibal Lecter, Darth Vader y todos esos lugares comunes en lo que a villanía se refiere, y aunque en dos ocasiones ya hemos reseñado la nueva entrega de Batman a cargo del Cristopher “Memento” Nolan, debemos repetir que el nuevo Joker nos ha fascinado en este su debut y (obligada) despedida. De hecho, creemos que se trata del mejor psicópata que ha llenado la pantalla en años, y deja como debutantes a Jigsaw y sus imitadores. Y lo es por tres razones

1.Heath Ledger desaparece
La encarnación de Jack Nicholson en el Batman de Tim Burton era, ni más ni menos, Jack Nicholson pintado de payaso. La de The Dark Knight es una actuación de altos vuelos: no nay un ápice del Ledger de En terreno vedado (Lee, 2005) o de Casanova. Todo el Joker es un ente propio que devora al extinto actor: se mueve como un reptil (ese saliveo constante), habla como un niño furioso pero letalmente simpático,y tiene la sórdida elegancia de un mimo decadente .

2. No tiene un trauma que lo redima
Una de las necesidades del Gran Público es “entender al villano“: que detrás de un malvado siempre exista una infancia desvalida o la muerte de un ser amado que reclama venganza. Incluso Hannibal Lecter tuvo una precuela para explicar las tiernas razones de su apetencia por la carne humana. El Joker de este versión de Batman da un par explicaciones contradicxtorias sobre su maldad y su deformidad (un padre con navaja y una esposa muerta), pero las cuenta como quien cuenta un chiste. Un gesto (ese y su salvaje pero serena brutalidad) que lo emparenta con otro de los grandes villanos de la pantalla: el protagonista de Henry, retrato de un asesino serial (McNaughton, 1986). En ese filme (basado en la figura de Harry Lee Lucas, el más desalmado serial killer de la historia norteamericana), cada vez que el protagonista rememoraba a su madre (quien le vestía de niña y le dejó ciego de un ojo), recordaba de una forma distinta cómo la había matado (con un martillo, con un puñal, con un hacha…). El Joker de Ledger comparte esa maldad sin forma, objetivo o memoria.

3. El Joker no es un terrorista
La mejor escena de The Dark Night es (spoiler) la siguiente: el Joker apila el resultado se sus muchos atentados, una fastuosa montaña de dinero… y la quema ante el horror de sus cómplices. Al igual que la mejor representación del Joker en el comic (el de La Broma Asesina de Alan Moore), el Joker de Ledger no quiere revindicaciones sociales, políticas o económicas: desea imponer el caos, demostrar al mundo que está equivocado, que toda nuestra escala de valores es un chiste malo. Why so serious? ¿Por qué tan serios? Si la vida, dice el Joker, no tiene ningún sentido.

Imagen | How Stuff Works