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5 libros que todo el mundo malinterpretó (II)

2. El Príncipe de Nicólas Maquiavelo
Maquiavelo es uno de los contados autores que ha recibido uno de los mayores honores que se pueden brindar: junto a Kafka, Sade, Sacher-Masoch y unos pocos más, su nombre se ha convertido en un adjetivo. Decimos “maquiavélico” cuando nos referimos a una jugada o movimiento, sobre todo en la política, llena de inteligencia, pero también de cierta maldad. Lo maquiavélico es amoral, cruel y tiránico. Algo que no debería extrañar si se considera que Napoleón, Stalin y Mussolini eran fans del autor de El Príncipe.

El Príncipe,
como lo hemos entendido, es una suerte de manual de uso para tiranos, escrito por Maquiavelo para que el déspota florentino Lorenzo de Medici se hiciera, si cabía, más poderoso y miserable. Indica cómo preservarse en el poder, que es mejor ser temido que amado, que la política no tiene nada que ver con la moral y que la deshonestidad paga siempre que sepas mentir acerca de lo deshonesto que eres.

Maquiavelo, pues, es tan brillante como irresponsable, pues enseña a los poderosos a tratar a sus pueblos como si fueran juegos de vídeo.

Pero, en realidad, Maquiavelo es todo lo opuesto, y su El Príncipe, también.

Continúa…

Fuente | Cracked