Libros

5 libros que todo mundo malinterpretó (IV)

3. Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll
Incluso la inocua adaptación de Disney de la obra capital del reverendo, matemático y fotógrafo vitoriano pone el énfasis en el lado psicotrópico de la novela: Alicia bebe un extraño líquido, Alicia come hongos, Alicia ve conejos hiperactivos, Alicia habla con los animales…

Alicia en el País de las Maravillas, gracias a Jefferson Airplane, se convirtió en uno de los libros insignia de la contracultura sesentera, y su aparente apología de las drogas y la nueva percepción ha tamizado cualquier lectura y adaptación del libro al cine, el teatro o la ilustración. Hasta los Beatles le rindieron ese tipo de homenaje con su Lucy en el cielo de diamantes.

Sin embargo, Alicia es muy diferente…

Lewis Carroll era el seudónimo del reverendo Charles Lutwidge Dodgson, un diacono anglicano cuyas credenciales lo acreditan como un hombre sumamente conservador. En 1860, el razonamiento matemático era la forma de pensamiento en boga, pero el reverendo creía que se trataba de una forma de razonamiento que podía conducir a las almas incautas directamente a Satán.

Alicia en el País de las Maravillas
(y los libros que le continúan) son, ante todo, ensayos satíricos sobre las nuevas formas de razonamiento matemático que surgían en los tiempos de Carroll: los números imaginarios, las teorías de conjuntos, las paradojas… La idea de Dodgson era demostrar que las nuevas matemáticas no tenían base ni sentido en el mundo real.

Las cosas crecen, cambian de proporción, se multiplican, hablan, se reducen al absurdo en el País de la Maravillas, no gracias a las drogas, sino a las matemáticas…

Fuente | Cracked