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A Estados Unidos no le gusta el Batman francés

La iniciativa de DC Cómics por extender su dominio editorial creando franquicias nacionales de sus productos, cual si los superhéroes fuesen hamburguesas, acaba de tropezar con un escollo, y este no ha sido el nacionalismo del país en el que se implanta la sucursal, sino del corazón post 11/9 de América.

El Batman galo no ha gustado nada a los neocons que aún tiemblan con el recuerdo de las Torres Gemelas y la infructuosa búsqueda de Osama por todo el Islam. Y es que si el elegido por el Batman original para convertirse en el Batman francés recupera el espíritu de su original, lleva en sí un pecado imperdonable para la derecha norteamericana: es musulmán y se llama Bilal Asselah.

Surgido del barrio periférico en el que inició la revuelta parisina del 2005, Clichy-sous-Bois, Le Batman français, bautizado Nightrunner, es un argelino de 22 años que soporta sobre sus hombros la pesada tarea de ser el primero de los lugartenientes de Batman y de su red mundial contra el crimen (el pretexto para instalar la franquicia).

Nightrunner enfrenta al crimen con el ejercicio del muy francés parkour.



La elección no ha caído bien a los derechistas norteamericanos, como el blogger Warner Todd Huston que ha escirto al respecto en su página, Publius Forum: “Parece que Batman no pudo encontrar un francés de verdad para ser el salvador de Francia”.

A los franceses, en cambio, le preocupa el retrato de París y de Clichy-sous-Bois, pintada como una segunda Ciudad Gótica, y plagada de corrupción y bandas de adolescentes aterradores.

Nightrunner fue presentado en el anuario 2011 de DC Cómics.

Fuente | La Jornada

Imagen | DT