Arte

Arte al aire libre

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A mediados del siglo XIX, una serie de renovaciones técnicas, como el uso del caballete, permitieron a los pintores hacerse una gran pregunta: ¿Por qué pintar en el estudio si podemos salir al aire libre? Y los artistas que trabajaban en su taller, iluminando con una luz de interior sus modelos, imaginando escenas de acontecimientos del pasado o mitológicos, salieron al mundo, creando un lenguaje plástico totalmente nuevo, el impresionismo. Pero no fueron ellos los que inventaron la pintura al aire libre.

Aunque es cierto que los impresionistas llevaron la pintura paisajística al aire libre a su máxima expresión, cien años antes de la primera exposición impresionista en el 1874, el pintor neoclásico Pierre-Henri Valenciennes ya había salido a la naturaleza. Esta es la historia que pretende contar la exposición “Impresionismo y aire libre: de Corot a Van Gogh”, en el Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid).

La muestra se compone de siete salas dedicadas motivos enraizados en la tradición de la pintura al aire libre. Dichas salas temáticas reúnen escuelas artísticas y estilos distintos con el fin de mostrar tanto la continuidad de la tradición de la pintura al aire libre como sus cambios a lo largo de los años. A través de 113 óleos, el 75 por ciento de los cuales no se han exhibido nunca en España, el Museo Thyssen nos abre una gran multitud de ventanas a la naturaleza.

Una exposición en la que detenerse delante de cada cuadro, contemplar como la luz varía suavemente los colores y, si nos concentramos mucho, casi poder oir el rumor de la brisa entre las hojas; la relajación está garantizada. Se puede ver hasta el 17 de mayo en el Museo Thyssen.