Cine y TV

Buried de Rodrigo Cortés

at the Santa Barbara Film Festival's opening night premiere of 'Definitely, Maybe'. Arlington Theatre, Santa Barbara, CA. 01-24-08

Cabría preguntarse que habría pasado si la apuesta de Buried hubiese tenido eco en España. Probablemente hablaríamos de la película del 2010, y no de otro estreno más, meritorio, curioso, digno, pero al fin y al cabo otro título más del catálogo mainstream hollywoodense.

Y es que Buried (Sepultado), presentada como una película española (su director, Rodrigo Córtes, lo es, y fue filmada en Cataluña), tiene todo para haber sido una gran apuesta independiente: ocurre en un solo ambiente cerrado (un atáud bajo tierra), con un único actor (Ryan Reynolds, solvente pero insuficiente para sostenerse durante hora y media como único objeto de la pantalla).

Si hay algo que resta efectividad a una propuesta en sí misma aterradora (los esfuerzos de un hombre que ha sido secuestrado y enterrado vivo por ver nuevamente la luz) es el dinero: los juegos visuales que hacen más amplio el sarcófago, la fotografía preciosista, la música por todo lo alto, un actor forjado en las mieles televisivas y no en las duras tablas del histrionismo español…

Hay que ver Buried pensando en lo que hubiese hecho un joven director en España y sin dinero, aunque disfrutando lo que un joven director español puede hacer con las facilidades americanas.