Música y Teatro

“Burundanga” se estrenó en Madrid

Jordi Galcerán trae su nuevo espectáculo cómico a Madrid. Se trata de la obra de teatro “Burundanga” que se acaba de estrenar en el teatro Maravillas de la capital español y que estará en cartel hasta mediados de agosto.

“Burundanga” es el nombre de la nueva obra de Jordi Galcerán, autor de “El método Grönholm” y “Fuga”. Se trata de una comedia cuyos protagonistas son una pareja de jóvenes enamorados: ella que quiere saber todo sobre él, pero que no se atreve a preguntar. Por eso, su mejor amiga la ayuda dándole un suero de la verdad (llamado Burundanga). Con la ayuda de este misterioso líquido intentará averiguar si su chico es fiel, trabajador y honrado, pero también se enterará de los secretos más oscuros de él.

“Burundanga” estará en el teatro Maravillas de Madrid (Manuela Malasaña, 6, la estación de metro más cercana es la de Bilbao de las líneas 1 y 4) hasta el 13 de agosto. Las funciones son de martes a jueves a las 21.00 y los viernes y sábados a las 20.30 y 22.30. Las entradas cuestan 18 euros y se pueden comprar a través de entradas.com, por teléfono al 902 488 488 o a través de cajeros de Caja Madrid e Ibercaja.

Fuente: guiadelocio

  • Adriana

     

      La comedia romántica ‘Burundanga’ del dramaturgo Jordi Galcerán que se está representando actualmente en el Teatro Maravillas de Madrid no sólo atenta contra la dignidad de todas las personas que hemos sido víctimas de esta droga que se emplea con fines delictivos y que da nombre a la obra, distorsionando y haciendo burla de una realidad muy dolorosa, sino que para mayor INRI la imagen ridícula y falseada que está difundiendo nos perjudica en el proceso judicial que muchos estamos atravesando al haber denunciado cumpliendo así con nuestro deber de ciudadanos las agresiones que hemos sufrido a manos de quienes nos suministraron este inhibidor de la voluntad. El señor Galcerán habla de leyenda urbana refiriéndose a esta droga cuando la burundanga o escopolamina es una droga que existe, está ampliamente documentada, e incluso el propio Hospital Clinic de Barcelona ha creado un laboratorio específico para tratar los casos de intoxicación por escopolamina debido a la gran afluencia de estos en esa ciudad, y para colmo frivoliza con un asunto delicadísimo, jactándose en sus entrevistas de ser un provocador nato, por el simple placer que le produce crear polémica y que se hable de él. Como víctima de una agresión sexual a espera de juicio me siento obligada a hacer todo lo que esté en mi mano para denunciar y evitar que se siga llevando a escena esta obra grotesca que transmite al público la idea atroz de que podemos adquirir y emplear la burundanga como suero de la verdad con quienes tenemos a nuestro alcance sin mayores miramientos, cuando en realidad se trata de una droga altamente tóxica que suministrada sin control resulta letal. La repercusión que esta imagen lúdica que pretende dar de esta droga puede tener en la sociedad resultará sin duda muy dañina independientemente de lo ofensivo de tener que ver cómo se nos ridiculiza a quienes estamos luchando para que otras personas no corran nuestra suerte por mero desconocimiento de esta realidad. La burundanga mata, destroza vidas, y el 99% de quienes la emplean para violarnos, secuestrarnos o robarnos se queda en la calle porque los jueces de este país aún no están familiarizados con ella. Bastante nos cuesta demostrar esta realidad en los tribunales como para que este señor venga a perjudicarnos aún más y a burlarse de nosotros. Me gustaría pensar que el día que me enfrente a la bestia que me violó y destrozó la vida, el magistrado que me juzgue no tendrá en mente esta imagen ridícula y deformada que pretende difundir el señor Galcerán, porque entonces un violador de muchos que ya transitan nuestras calles se quedará libre, y esperaré que este magistrado sea conocedor de la verdadera magnitud del problema que entraña el uso que se hace de las drogas con fines delictivos en nuestra sociedad.

    El señor Galcerán habla de leyenda urbana refiriéndose a esta droga cuando la burundanga o escopolamina es una droga que existe, está ampliamente documentada, e incluso el propio Hospital Clinic de Barcelona ha creado un laboratorio específico para tratar los casos de intoxicación por escopolamina debido a la gran afluencia de estos en esa ciudad, y para colmo frivoliza con un asunto delicadísimo, jactándose en sus entrevistas de ser un provocador nato, por el simple placer que le produce crear polémica y que se hable de él.

    Como víctima de una agresión sexual a espera de juicio me siento obligada a hacer todo lo que esté en mi mano para denunciar y evitar que se siga llevando a escena esta obra grotesca que transmite al público la idea atroz de que podemos adquirir y emplear la burundanga como suero de la verdad con quienes tenemos a nuestro alcance sin mayores miramientos, cuando en realidad se trata de una droga altamente tóxica que suministrada sin control resulta letal. La repercusión que esta imagen lúdica que pretende dar de esta droga puede tener en la sociedad resultará sin duda muy dañina independientemente de lo ofensivo de tener que ver cómo se nos ridiculiza a quienes estamos luchando para que otras personas no corran nuestra suerte por mero desconocimiento de esta realidad.

    La burundanga mata, destroza vidas, y el 99% de quienes la emplean para violarnos, secuestrarnos o robarnos se queda en la calle porque los jueces de este país aún no están familiarizados con ella. Bastante nos cuesta demostrar esta realidad en los tribunales como para que este señor venga a perjudicarnos aún más y a burlarse de nosotros.

    Me gustaría pensar que el día que me enfrente a la bestia que me violó y destrozó la vida, el magistrado que me juzgue no tendrá en mente esta imagen ridícula y deformada que pretende difundir el señor Galcerán, porque entonces un violador de muchos que ya transitan nuestras calles se quedará libre, y esperaré que este magistrado sea conocedor de la verdadera magnitud del problema que entraña el uso que se hace de las drogas con fines delictivos en nuestra sociedad.