Noche y Gastronomia

Casa Conchi: comer bien en Rascafría

Depositphotos_12792055_l

Hay lugares que requieren la más sencilla de las explicaciones para captar la esencia de sus propuestas. Ese el caso de Casa Conchi, el restaurante favorito parece ser, de la mayoría de los parroquianos que los fines de semana se desplazan a la mal llamada Sierra Pobre de Madrid. Casa Conchi es una casa que da bien de comer. Nada más y nada menos.

Situada en un callejón del centro del serrano pueblo de Rascafría a Casa Conchi se viene a comer bien sin remilgos y no se viene a nada más, lo que es mucho y poco decir. Entiéndase que no debe esperar el cliente el servicio más esmerado- eso sí, no falta nunca el trato cariñoso y cercano de sus dueños y personal-, ni mesas perfectamente separadas las unas de las otras en un salón insonorizado y elegante, ni el último grito en decoración vanguardista ni propuestas en ese sentido.

El comedor de Casa Conchi es pequeño, atiborrado de mesas de madera de las de mesón de toda la vida, con cuadros en las paredes al mejor estilo casa de tu tía abuela, con una entrada diminuta y una barra escasa. Sin embargo en Casa Conchi se comen algunas deliciosas viandas que difícilmente el visitante podrá olvidar. Magníficas, insuperables, sus croquetas de queso picón y setas, un prodigio de sabor, cremosidad y color. Muy destacable su hojaldre de puerros, donde las verduras aparecen sabrosas y delicadas como relleno de un hojaldre bien tratado y pintado. Más que correctos sus mejillones de la casa o sus contundentes revueltos.

A los segundos no se compliquen la vida y atrévanse con esa espléndido chuletón para dos que llega a la mesa perfecto en su cocción e insuperable en ternura y sabor. Grandiosa carne roja serrana en abundantísimas piezas.

En los postres, cualquiera de sus milhojas, con o sin crema, con o sin fresas, hará las delicias de los más golosos. Al terminar, chupitos de orujo casero como mandan los cánones y la sonrisa de habernos dado de comer como nuestra propia madre. Nada más y nada menos.