Noche y Gastronomia

Clásicos gastronómicos en la Sierra de Madrid

Madrid stew on earthenware pot, spanish food

Recurrir a los clásicos en materia gastronómica es siempre una buena opción para evitar sorpresas, extravagancias innecesarias y dolores de estómago o bolsillo. La sierra de Madrid es un buen escaparate donde algunos restaurantes de solera llevan oficiando un buen número de años ofreciendo siempre una cocina con sentido y de buena calidad.

El gusto por el producto es la razón de ser en Sala, el famoso local situado en las afueras de Guadarrama, que hace de sus gambas a la plancha una enseña de su oferta. Maravillosas también las croquetas y amplísima carta de estupendos pescados y carnes. El nuevo local es simplemente espectacular. Varios ambientes dibujados desde el salón más cálido y moderno hasta su inigualable terraza. Un acierto siempre.

Si por croquetas se conoce otro local en Guadarrama, ese es La Chimenea. Excepcionales y de magnífico tamaño entre las que preferimos las clásicas de jamón o las espléndidas de queso. No se vaya sin probar su excelsa carne a la leña que aquí es bocado celestial.

En Navacerrada el jefe de los restauradores siempre fue Felipe una institución en el tratamiento de carnes, mariscos y pescados. Carta que ha ido refinándose con los tiempos sin abandonar nunca su inconfundible toque de sabiduría. Ahora ha abierto sucursales más informales en el mismo pueblo donde en otra época competía con Espinosa y ahora lo hace con El Portillón. En misma ubicación no dejen de visitar esa casita suiza que tan bien encaja en este precioso pueblo serrano y que se llama La Pequeña Raclette. Especialistas en esta opción gastronómica tan alpina e invernal, degustar sus raclettes y fondues es un clásico de los inviernos madrileños. Calor en las mesas y ganas de largas sobremesas.

Termine su recorrido en el restaurante por excelencia del más acaudalado y aristocrático pueblo de la Comunidad de Madrid, El Escorial. Para visitar Charolés le aconsejamos lo haga para probar ese infinito cocido que tantas veces ha hecho que los urbanitas hagan varios kilómetros para preparar tras los postres la mejor de las siestas junto al Monasterio. !!!Salud!!!