Cine y TV

Crepúsculo: Amanecer (crítica)

No hay plazo que no se cumpla, y llega al fin la esperadísima cuarta entrega de la saga Twilight, la primera parte de la adaptación de la última novela del ciclo sobre vampiros contra hombres lobo ideado por Stephenie Meyer: Amanecer.

En esta cuarta entrega, se culmina con un récord que debería figurar en todos los cursos de historia cinematográfica, y es que a su protagonista Bella (la inexpresiva Kristen Stewart) le ha tomado nada menos que cuatro películas llegar a la cama con su pareja, el vampiro iridiscente Edward (un Robert Pattinson harto de su personaje).

Hay novedades en esta nueva cinta de Twilight, además de una muy breve escena y más bien sugerida escena de sexo, y es que por fin se dejan ver algunos momentos de terror realmente asqueroso, todos devenidos del [spoiler] embarazo no deseado de Bella y eso que se gesta en su vientre: el primer híbrido entre humanos y vampiros, cuyo nacimiento es el centro de la cinta (y motivo de un mensaje antiaborto muy cuestionable, amén de que no llega tras tres películas sobre la abstinencia, que es en el fondo el tema de las tres películas anteriores).

Menos hombres lobos descamisados, más hacia el lado de cintas como El bebé de Rosemary, pero llena de paisajes brasileños (a donde la pareja se va de luna de miel) y muchos, pero muchos bosques del noroeste norteamericano (cual si de vídeo turístico se tratara), Amanecer termina por desechar algunos buenos apuntes de terror claustrofóbico y regresa a la abulia de sus partes anteriores, con  tantos vacíos y tiempos muertos que no se entiende muy bien la decisión de alargar en dos películas esta conclusión.

Amanecer (Breaking dawn, 2011) dirigida por Bill Condon, se estrenó en España el 18 de noviembre.

  • maria lourds

    amo a doro eas peli