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Crítica de "La dama de hierro"

Las biopics están a la orden del día y “La dama de hierro” es prueba de ello. El film de Phyllida Lloyd retrata la vida de una de las mujeres más influyentes del siglo XX, la ex primer ministro británica Margeret Thatcher. Con una puesta en escena que oscila entre el presente y el pasado, la película nos muestra gran parte de la vida de esta mujer que logró ganarse un lugar importante en la historia reciente.

Primero tuvimos la película de la Reina, luego de la del Rey y ahora la de la primer ministro. Los británicos se están encargando de dejar testimonio fílmico de su historia reciente a través de diversas biopics que retratan los sucesos políticos y sociales más importantes de los últimos 100 años. En esa dirección va “La dama de hierro”, una película que aborda al personaje (y a la persona) de Margaret Thatcher para recorrer la historia más reciente de ese país.

Narrada desde el presente, en el que vemos a una desmejorada Thatcher que muestra, por igual, una destacada fortaleza de temple (una característica que le valió la admiración de muchos ciudadanos británicos) y ciertos raptos de alucinaciones en los que su pasado personal y político se mezcla con su presente donde vive prácticamente aislada de la sociedad que alguna vez la consagró primer ministro.

El film se construye en la alternancia de episodios presentes con escenas de su más destacado pasado como su carrera hacia a hacerse un nombre importante dentro del mundo de la política británica, el conflicto bélico con Argentina por las islas del Atlántico sur y el atentado perpetrado por el IRA (Ejercito Republicano Irlandés) en el que casi pierde la vida. Si bien esta estructura narrativa le permite al film abarcar gran parte de la vida del personaje retratado, es cierto que de a momentos la película parece más bien un gran tráiler que un largometraje: las escenas son, de a momentos, excesivamente breves y su ritmo acelerado nos deja con la sensación de querer conocer un poco más acerca de esos episodios retratados.

Destacable es la interpretación de Meryl Streep que, ayudada por una magnífica caracterización, logra emular a Thatcher de forma magistral. Cabe destacar que otro punto que enriquece el film es la combinación de material de archivo documental sobre los sucesos históricos retratados.

Pese a ello, la gran carencia del film es no tener un conflicto definido: se trata más bien de una película donde cada episodio tiene un pequeño conflicto que se plantea y soluciona en pocos minutos, mientras que no hay problema a nivel macro que englobe toda la narrativa del film.

Interesante más desde el punto de vista histórico que cinematográfico, “La dama de hierro” es un destacado acercamiento al personaje y a los hechos, más que una lograda pieza narrativa del séptimo arte.