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Crítica de "Los hombres que no amaban a las mujeres"

Daniel Craig

La primera novela de Stieg Larsson ya tiene su versión cinematográfica al estilo Hollywood. “Los hombres que no amaban a las mujeres” es el film de David Fincher que adapta el best seller del escritor sueco.

Cuando el periodista Mikael Blomkvist se hace tristemente célebre por perder un mediático caso judicial en su contra, un magnate de una ciudad llamada Hedestad convoca sus servicios para un peculiar menester: rastrear al culpable de la misteriosa desaparición de su sobrina Harriet hace 40 años. Blomkvist acepta el encargo por el solo hecho de que le brinda la posibilidad de tomarse revancha del hombre que lo dejó en la ruina económica en los tribunales de Estocolmo. En su camino por encontrar al culpable de la desaparición de Harriet se encuentra con la ayuda de Lisbeth Salander, una singular hacker que no tardará en empatizar con Blomkvist.

La película es intensa, atrapante y, de a momentos, altamente cruda (hay escenas no aptas para quienes se impresionen fácilmente). El whodunit (el enigma de saber quien realizó un crimen) planteado funciona a la perfección: sabemos con certeza que hay un responsable de un delito dentro de una posible de sospechosos y Blomkvist es el encargado de recopilar las pistas que lleven hacia el culpable. Sin embargo, la película plantea algo más que el solo interrogante de saber quien es el responsable de la muerte de Harriet: habla sobre la violencia de género, del dinero como la raíz del mal (capaz de corroer los lazos familiares) y de cómo los parámetros de normalidad en la sociedad actual pueden estar completamente trastocados. Sin embargo a la película le falta un poco de ritmo para que la narración se dé de forma más fluida al abordar estos temas que ya de por sí son bastante pesados.

Daniel Craig en el papel de Mikael Blomkvist da cuenta en todo momento de estar interpretando a un hombre al que la vida le ha dado un duro revés y no muestra muchos registros emocionales a lo largo del film, a diferencia de Rooney Mara que en su encarnación de Lisbeth Salander logra transmitir tristeza, ira y hasta un principio de enamoramiento todo ello sin mutar un rostro con cara de pocos amigos.

Correcta en su narración, aunque con un ritmo algo cansino, “Los hombres que no amaban a las mujeres” es un policial que cumple con el género en el que se enmarca, pero que tal vez deje con un sabor amargo a quien fue a la sala de cine tras leer el libro de Larsson.

  • Elidominguez

    la lisbeth salander de fincher no tiene garra y daniel grig no tiene el prototipo de nordico, un birria de pelicula …lo siento me dedo con las primera versiones nordicas