Cine y TV

Crítica: La Dama de Negro

El primero de los protagonistas de Harry Potter que intenta la vida después de Hogwarts es Daniel Radcliffe, el intérprete del pequeño mago, y el resultado no puede ser mejor: The Lady in Black es una película que ingresará en los cursos de arte cinematográfico gracias a que se mueve en contra de todas las convenciones del actual cine de terror.

Basada en una exitosa novela de Susan Hill (antes adaptada como una conocida obra de teatro), La Dama de Negro (James Watkins, 2012) es una entretenida y efectiva cinta de terror que basa su encanto en los recursos del más tradicional cine del género: la casa embrujada, la niebla, los espectros, los ruidos sorpresivos, los juguetes grotescos y los paisajes dantescos.

Radcliffe, en su primer papel cinematográfico fuera de la piel de Harry Potter, es Arthur Kipps, un joven viudo que sin reponerse aún de la muerte de su esposa al dar a luz, se enfrenta a un ultimátum de su despacho: o arregla la documentación para vender una casa en un páramo apartado, o se va de patitas a la calle.

Así se ve obligado a hacer el viaje en tren a un pueblo donde no es muy bien recibido, y donde muchos niños han muerto trágicamente. Esas muertes se deben, al parecer, a la aparición de una mujer vestida de negro, relacionada con la casa que Kipps debe vender…

Su visita a la casa será el inicio de un viaje a la locura, y su encuentro con los espectros de una mujer suicida y de su hijo muerto van a poner en riesgo la vida de su propio hijo…