Cine y TV

Crítica: La invención de Hugo

Martin Scorsese propone un relato como homenaje a uno de los pioneros del cine, Georges Méliès. “La invención de Hugo” es una aventura donde un muchachito intenta descifrar un peculiar mensaje mientras descubre a este olvidado cineasta (puedes conocer mucho más acerca de los pioneros cineastas en diversos cursos de cine).

Hugo Cabret es un jovencito que vive escondido entre las paredes y los relojes de la estación de tren de Montparnasse, en París. Allí dedica su tiempo a intentar reparar un viejo robot, un “autómata”, que es la única herencia que le ha quedado de su difunto padre. Experto en relojería (una tradición en la familia Cabret) Hugo intenta encontrar las partes que necesita para reparar al autómata de la única forma que sabe: robándolas. Sin embargo, tiene la mala suerte de cruzarse con un viejo cascarrabias que no le perdonará los pequeños hurtos a su tienda de juguetes. No obstante, ese malhumorado anciano, Georges, esconde un secreto vinculado con el autómata de Hugo.

La clave para resolver el enigma que encierra este arcaico robot, Hugo la encuentra en Isabelle, la hija adoptiva de Georges, una jovencita sedienta de aventuras dispuesta a ayudar al pequeño Cabret.

La película esconde varios guiños tanto al cine como a otras artes, como la literatura y la pintura. Hay “cameos” de Salvador Dalí, James Joyce y del propio Martin Scorsese que aparece como un fotógrafo, sin embargo el mayor homenaje al cine que se hace en esta película es el rescate de la figura de Méliès y su reivindicación como pionero de los efectos visuales y como uno de los primeros creadores de relatos fantásticos en el mundo del cine.

Ágil y entretenida, como todas las películas buenas de aventuras, “La invención de Hugo” puede resultar un tanto convencional por el género en el que se enmarca, pero sin duda es toda una novedad dentro de la filmografía de Scorsese que nos había habituado a films de gangsters a lo largo de toda su obra.