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Crítica: La pesca del salmón en Yemen

Un excéntrico jeque árabe quiere llevar al desierto yemení la pesca deportiva del salmón. El dinero no es una limitante: sus abultadas arcas le permiten consentir un capricho de magnitudes colosales como este, sin embargo su principal escollo será encontrar a las personas dispuestas a llevar a cabo esta loca empresa.

Cuando un incidente en Oriente Medio sacude la imagen del gobierno británico, la jefa de prensa del primer ministro encuentra una extraña forma de mostrar ante el público las buenas relaciones entre su país y los estados árabes: da luz verde a un colosal proyecto para llevar la pesca deportiva del salmón a Yemen. Para ello será crucial el papel de Harriet, encargada de manejar los intereses del jeque en Inglaterra, y del doctor Alfred Jones, un experto en pesca a quien le solicitan sus servicios para llevar a cabo esta excentricidad. Entre idas y vueltas, Alfred desconfía de la viabilidad del proyecto, pero de a poco comienza a tener fe en la empresa a medida que se va enamorando de Harriet.

“La pesca del salmón en Yemen” se articula como una comedia británica (lo que quiere decir que no hay risas a carcajadas, sino sutiles pasos que despiertan la simpatía y complicidad del espectador) con toques de drama y de romance.

Entre los puntos fuertes del film cabe destacar el trabajo actoral de Ewan McGregor que muestra su versatilidad interpretando a un rígido científico que va cambiando su perspectiva sobre varias de sus creencias a medida que se va relacionando con gente que ve la vida desde otra perspectiva: un jeque árabe que deposita sus valores en la fe y una secretaria ejecutiva dispuesta a mover cielo y tierra por los intereses del jeque. También son destacables las labores de Emily Blunt y de Kristin Scott Thomas.

Por último cabe destacar que el guion del film es obra de Simon Beaufoy quien, entre otros libretos, ha escrito los de “Full Monty”, “Slumdog millionaire” y “127 horas”.