Cine y TV

Crítica: Las Aventuras de Tin Tin

Llega al fin a las pantallas el esfuerzo de Steven Spielberg (en las cámaras) y Peter Jackson (en la producción) para llevar a la carne y al hueso a uno de los personajes más célebres de la historieta europea: Tin Tin. Y el resultado es, por lo menos, asombroso.

Se puede hablar mucho sobre la nueva técnica de animación que Tin Tin va a legar a las escuelas de cine, sobre su perfección, su detalle, sus infinitas posibilidades, pero ese sería recargar las tintas sobre un detalle que visto los resultados es menor. Sí, a la vista de la historia, la cinematografía y las emociones que este Tin Tin logra conjugar, la técnica es meramente anecdótica.

Libremente basado en el hilo conductor de los primeros cómics de Hergé, donde el capitán Haddock se enfrenta a su ancestral adversario Sakharine por el secreto que se fue a pique con el Unicornio, el amante del original va a encontrar intactas los encantos y atmósferas del Tin Tin en un trasvase a la pantalla asombroso, que no se limita a rellenar el trazo del dibujante belga, sino que le dota de una dimensión irreprochable: no se exagera al decir que es este y no otro el aspecto que tendría el universo de Tin Tin de existir como un mundo real.

Para la memoria queda la asombrosa secuencia de persecución del halcón, donde el cine de Spielberg nos demuestra que se trate de acción real o animación 3D, al final sólo cuenta una ley: saber donde se coloca la cámara.

Por cierto, un hermoso detalle: a los largo de la cinta, se ven motas de luz en los cristales de la cámara, como si todo fuera realmente filmado…