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Crítica: Los descendientes

arrives at the 85th Academy Awards presenting the Oscars

Alexander Payne nos muestra cómo una mala racha puede ser aún peor cuando un hombre descubre tras el grave accidente de su mujer que ha vivido engañado. “Los descendientes” es el drama protagonizado por George Clooney, que le valió el Oscar al mejor guión adaptado a Payne, Oscar Paxon y Jim Rash en la última entrega de premios de la Academia de Hollywood.

Matt King es un exitoso abogado que vive en Hawaii. Es, junto con varios primos, heredero de la última gran porción de tierra virgen de este paradisíaco archipiélago. Tiene la posibilidad de vender esa tierra a un precio multimillonario. Sin embargo, su vida está lejos de ser ideal. La relación con su mujer ha empeorado en los últimos tiempos y, para colmo, ella sufre un grave accidente que la deja en coma y con pocas probabilidades de despertar. Desde ese entonces Matt deberá lidiar con sus dos hijas: Scottie, de 10 años, que le trae a su padre todos los trastornos posibles que una preadolescente puede ser capaz y Alexandra, de 17, que le revela a Matt un oscuro secreto de su madre que complicará más aún el panorama para este cincuentón que se ve desbordado por esta racha negativa.

Lejos de ser un drama al estilo telenovela latinoamericana, “Los descendientes” es un film que sabe mezclar los golpes bajos que recibe su protagonista, que recaen en gran medida, en los personajes más ingenuos como la pequeña Scottie y Sid, el descerebrado amigo de Alexandra que acompaña a la familia King a lo largo de todos su periplo. Además, el contexto ayuda a sostener el logrado equilibrio entre lo denso de la trama principal y la distensión necesaria para que el film no caiga en una espiral de llanto. Al igual que en sus films anteriores (“Entre copas” y “A propósito de Schmidt”), Payne logra construir un relato intenso donde hay lugar para algunas sonrisas muy bien ubicadas a lo largo de la película.

Otro punto destacable son las interpretaciones. Clooney vuelve a desmostrar, una vez más, que es un actor versátil capaz de salirse del papel de galán en el que tantas veces lo han encasillado para interpretar a un desgraciado hombre que no sabe qué rumbo tomar en su vida. Las jóvenes actrices Shailene Woodley y Amara Miller (que interpretan los papeles de las hijas de Clooney) también se destacan por su trabajo.

En conclusión, una película que toca temas pesados y profundos (como el desengaño y la confrontación con la muerte), pero que lo hace de forma ágil y sin caer en lugares comunes.