Cine y TV

Crítica: Los idus de marzo

in the Press Room at the 2006 Producers Guild Awards, Universal Hilton Hotel, Universal City, CA 01-22-06

George Clooney se vuelve a sentar en la silla de director para traernos un relato acerca del detrás de escena de una contienda electoral en las primarias de candidato a presidente de los Estados Unidos. “Los idus de marzo” es su última película como realizador (en la que también actúa) y en la que nos muestra dos caras bien diferentes de la política: la pública y la oculta.

Stephen Meyers (Ryan Goslyng) es uno de los principales asesores del gobernador Mike Morris (Clooney) en su campaña por la candidatura a la presidencia de los Estados Unidos en el partido demócrata. Calculador estratega, Meyers se mueve como pez en el agua de la mano de su colega Paul Zara (Philip Seymour Hoffman) y parece tener todo bien controlado para lograr que Morris se garantice su lugar en la elección decisiva, sin embargo Molly Stearns (Evan Rachel Wood), una joven becaria de la campaña, jugará un rol decisivo para que las cuestiones personales se entrometan en el ámbito profesional trayendo consecuencias irreparables para la elección.

Este drama nos presenta, en principio, a los personajes como personajes públicos y de a poco nos va mostrando sus costados más íntimos de cada uno de ellos para mostrar como lo privado puede afectar a la imagen pública de todos ellos.

Gosling se destaca en su rol de joven asesor que quiere lograr su objetivo a toda costa y es bien secundado por actuaciones muy bien logradas de parte de actores consagrados como Seymour Hoffman, Paul Giamatti y el propio Clooney que, lejos de ejecutar al tradicional galán al que nos tiene acostumbrados en varias de sus películas, se pone en la piel de un antagonista inesperado y bien construido.

Correcta y con un guion que cumple con el género en el que se enmarca (el drama), “Los idus de marzo” es un film en el que no sobresale la mano de Clooney como realizador, aunque si la de los actores como intérpretes.