Cine y TV

Crítica: REC 3 Génesis

La tercera parte de la saga REC no es, como su subtítulo podría hacer pensar, una precuela de las otras dos entregas: el Génesis al que se refiere el título es el bíblico. De hecho, ya sin Balagueró, Paco Plaza abandona, también, la pretensión documental de las otras dos cintas sobre zombis que no se llaman zombis, y en lugar del “metraje encontrado”, REC 3 apuesta por la cámara en forma y una narración tradicional (si bien el filme arranca como un video de boda que degenera en carnicería).

Esto es lo primero que el fan de las otras dos películas va a echar de menos. Lo segundo es que REC 3 no se toma en serio a sí misma, lo que choca de frente con el tono que Plaza y Balagueró habían logrado en sus dos colaboraciones.

El mayor pero de REC 3 no es que abandone el falso documental, sino que se meta de lleno en lo que siempre ha sido una película de terror español. Ese género donde el terror se ve atenuado por pincelazos ibéricos que caen simpáticos al respetable: uno de los sobrevivientes de la primer andanada zombi sobre la boda es alguien que nadie invitó y que se revela (libreta en mano) como un inspector de la SGAE que anota las canciones que se han tocado en la boda para cobrar las regalías; otro es un animador infantil disfrazado de John Esponja (para no entrar en problemas con los dueños del copyright); hay una abuela que grita a los infectados “apostátas”, y el encargado de hacer el vídeo de la boda se parece sospechosamente a Alex de la Iglesia.

No es, pues, que REC 3 no sea divertida, que lo es, sino que, a diferencia de las aspiraciones de las otras dos REC, es una peli de gore más…