Cine y TV

Crítica: The Grey

Esta es una de esas cintas que se la ponen fácil al reseñista. Basta con decir que se trata de Liam Neeson contra lobos (de la misma manera que las películas anteriores del actor pudieron reseñarse como “Liam Neeson contra secuestradores de su hija” o “Liam Nesson contra ladrones de identidad”). El resultado es que, como suele ser en todas las cintas del irlandés, su mera presencia da a un film que de otra manera sería inocuo una nueva dimensión. Desde luego, la etiqueta de “esta es una película de Liam Neeson”. Un membrete que basta para disfrutarla.

Y es que el Neeson ya ha fundado toda una escuela de actuación: esa que se basas en la unión de su imponente físico y una fragilidad que emana como un imán irresistile de su rostro. Neeson saca partido como nunca de esos atruibutos en The Grey (2012, Joe Carnahan), estrenada en España y en Hispanoamérica como Infierno Blanco (qué ingeniosos…).

La cinta es sencilla: un avión cae en los bosques canadienses con un equipo petrolero a bordo. Los sobrevivientes, bajo el tenso liderazgo de un francotirador contratado para matar lobos que amenazaran la excavación, deberán sobrevivir al clima extremo y al acecho de una manada de lobos realmente aterradora. Poco importa que el francotirador (Neeson) sea experto en las costumbres de los lobos: la batalla va a ser larga, desigual y cruel.

The Grey logra en sus mejores tramos una aura mítica, en donde la solidaridad entre estos extraños y su deseo de pervivir para regresar con sus seres amados se convierte en una metáfora sobre la existencia misma. Si eres fan de Jack London o tienes ganas de una cinta que exude masculinidad bien entendida, esta es tu película.

Por cierto: no salgan del cine antes del final de los créditos.