Cine y TV

Crítica:The Help, historias de criadas

The Help (Criadas y Señoras en algunos países de habla castellana, e Historias Cruzadas en otros) es una cinta que puede resultar engañosa a primera vista, pues su publicidad y sinopsis podría hacernos pensar que estamos ante otra de esas películas femeninas sobre la solidaridad entre mujeres de diferentes estratos sociales y colores (criadas y señoras, negras y blancas), que culminará con algún edificante mensaje sobre el aprendizaje que nos puede devolver pasar por encima de los prejuicios, y con alguna risueña escena donde la blanca le da un paternal abrazo a la negra que le ha enseñado “cómo vivir con ritmo” o “según la naturaleza”, etcétera.

Sin embargo The Help (2011), dirigida por Tate Taylor es una notable sorpresa, pues bajo la superficie de “una historia de la vida real con aspirante a periodista” (de esas que llenan los cursos de cine)  sobre las desigualdades raciales y sociales de un pueblo de Misisipi en 1967 se esconde un inteligente alegato por la recuperación de la voz propia, que termina por ser liberadora.

En The Help, Emma Stone interpreta a una aspirante a periodista que, para hacer nombre, elige un tema inusual para un libro de reportajes: recopilar los relato de las criadas negras de su comunidad. El resultado (aunque las criadas sea negras y la cinta se ubique en los Estados Unidos de los sesentas) no es muy diferente del que se obtendría de los testimonios de criadas indígenas en América Latina o emigrantes en España: mujeres que crían a hijos que nos son suyos y que viven bajo la silenciosa segregación que les imponen otras mujeres.

Al final de The Help no hay consuelos fáciles: recuperar su voz, sus relatos, su identidad es apenas el primer paso, amargo, de una vida, y el camino apenas empieza contra una sociedad que no se va a dejar libres a sus esclavas tan fácilmente.