Cine y TV

Crítica: Un método peligroso

El psicoanálisis es un tema de larga trayectoria dentro del cine, y casi podríamos realizar un curso de realización cinematográfica con sólo los títulos y las recurrencias estilísticas que se han dedicado a su tratamiento, a la relación que hay entre nuestras secretas motivaciones y  nuestra historia de vida. En este caso, con A dangerous method, estamos ante una cinta que da un giro al tema, y se lanza al tortuoso nacimiento de la terapia mental.

Un método peligroso es una obra que presenta algunas variantas en el cine de uno de los grandes directores que llega en su mejor forma a este principio de siglo: David Cronenberg. La primera de ella es que apuesta por un cinta histórico, que nos lleva a principios del siglo pasado para revelarnos (primero) la hermandad entre el fundador y el continuador de la teoría psicoanalítica: Freud (Viggo Mortensen) y Carl Jung (Michael Fassbender). Cronenberg se asoma a los contrastes de sus personalidades: Freud, obsesionado con el sexo como motor vital, pero hombre de familia; Jung, puritano y espiritual, pero con la necesidad de amantes extramatrimoniales…

Será una de estas aventura de Jung la que dé el tema al filme: Sabina Spielrein (Keira Knightley), una paciente que pasa de ser la amante de Jung a su asistente, y pronto a su rival y catalizador de la disputa entre su escuela y la de Freud. Con una increíble solvencia, Knightley da carne a la primer protagonista femenina absoluta de un filme de Cronenberg. Y es que, según el filme, se debería recordar a Sabina como una precursora de la actual terapia psicoanálitica.

¿Por qué no es así? Vean el filme…