Noche y Gastronomia

DePáramo: un piano no convencional en la noche de Madrid

Detalle piano

En ocasiones acudimos a algún espectáculo sin referencia alguna del artista, del show que vamos a contemplar; vírgenes diríamos de expectativas y de prejuicios, con la mera incógnita del descubrimiento por llegar, con los nervios adormecidos dispuestos a dejarse tocar, con la mera herramienta de la sensibilidad. Ese fue el caso el pasado viernes, de la presentación en Madrid del pianista granadino Miguel de Páramo.

Abriendo plaza en el Teatro Nuevo Alcalá de la capital, disfrutamos en un teatro abarrotado y con un público entregado desde el principio, de un espectáculo que es mezcla de un concierto de rock en directo, con toques de clásica por la composición del grupo que le acompaña, más unos golpes de electrónica mainstream y el punto justo de guiños estéticos a la modernidad y a un cierto efectismo.

DePáramo, de antiguas dedicaciones más prosaicas y menos artísticas como el derecho o la empresa, es un virtuoso del piano y un front man destacable en el escenario. Su show, para el gusto de este cronista,resulta demasiado pegado a lo más reconocible del panorama pop-rock actual; sin embargo funciona como un espectáculo repleto de energía, nervio e ilusión. La misma que Miguel pone cada vez que toca ya sentado, ya de pie sobre el piano que es centro de la puesta escena, como cada vez que arroja compulsivamente las botellas de agua que bebe, como cada ocasión que se atreve a encaramarse a la parte de superior de su compañero con teclas, para saltar cuan eufórico protagonista.

El repaso de sus composiciones, salvo una rara excepción siempre ajenas, nos mueve de Nirvana a Queen, pasando por los Beatles y Lady Gaga. Perfecto en la ejecución, engancha más a un baile desenfrenado, ayudado por la electrónica y cierta tralla guitarrera, que a la propia emoción, pero hay que reconocerle que es capaz de elevar al auditorio a un estado de catarsis imparable, como el caso del pasado viernes.

En el debe cierta sensación de estar en el camino de pulir una propuesta más propia, algunos guiños excesivos y una expectativa no satisfecha de escucharle desde la butaca solo con la magia de su piano y su indiscutible genialidad.

Cuestión de tiempo imaginamos para una propuesta desde luego original y más que fresca.