Libros

Edward Cocx contra Brown y Larsson

El autor de El Calígrafo lanza sus dardos sobre dos los fenómenos editoriales de los últimos tiempos: Stieg Larsson y Dan Brown. Para Cocx, el reinado de los autores de Millennium y El Código Da Vinci hace extrañar incluso a los best sellers de otra época: “Tanto lectores como editores y escritores pueden coincidir en que John Grisham, Tom Clancy o Danielle Steel construyen su enorme base de lectores sabiendo precisamente lo que hacen: son profesionales magistrales y sumamente hábiles en su oficio. A la inversa, Brown y Larsson –en sus diferentes estilos– son increíblemente malos”.

En un artículo repdoducido por la Revista Enie,  Cocx remite algunos ejemplos de la prosa de Brown y Larsson (apunta que Brow describe la voz de una mujer como “chocolate para los oídos y define las intenciones “sociales” de Larsson como “feminismo paródico”), y reviva el debate sobre ficción, o sobre los campos que reconoce en la ficción:  ficción literaria y ficción popular.

Cocx asume que la ficción popular apela a una muy limitada psicología del lector: “Si usted tiene un cadáver en la primera página, la pregunta es: ¿quién lo mató y cómo llegó acá? Y la curiosidad estimula a los lectores durante el recorrido. Como lo hace, por ejemplo, una búsqueda del tesoro (Brown) o la injusticia (Grisham) o el formato de misterio de habitación cerrada (Larsson). Nada de esto significa que escribir buenas novelas de suspenso sea fácil. Sigue siendo difícil. Pero es más fácil”.

Cocx recuerda un revelador fragmento de Lee Child, otro reciente best seller: “El concepto de thriller es: por qué los humanos inventaron la narración hace miles de años. El mundo era peligroso y estaba lleno de miseria, de ahí que quisieran la experiencia indirecta de sobrevivir al peligro. Es el único género real y todo el resto se desarrolló al costado como lapas. Yo podría perfectamente escribir una obra de ficción literaria. Me llevaría tres semanas. Vendería unos 3 mil ejemplares y sería por lo menos igual de buena que una de la competencia. Pero los autores literarios no pueden escribir thrillers. Pueden intentarlo a veces, pero nunca pueden hacerlo.”

La ficción popular no sólo desprecia la inteligencia del lector: también desprecia el oficio de escribir.

Fuente | Revista Enie