Cine y TV

El Discurso del Rey: Autoayuda para estadistas

Favorita en varias categorías de los Oscar (sobre todo en Mejor Película, donde puede alzarse por encima de True Grift y The Social Network), El Discurso del Rey (Tob Hooper, 2010) es una de esas cintas cuidadosamente diseñadas para ganar premios.

Todo está en su sitio: el amable retrato de la Realeza, el amor incondicional de su mujer y del pueblo por el monarca en problemas, la emprendedora reina que demuestra no ser un mero adorno, el ingenioso y falso experto en lenguaje y sus poco ortodoxos métodos para curar la tartamudez de un Rey que debe dar la Voz al Reino Unido…

Como la maquinaría no puede chirriar, y la autoayuda no lo permite, sea para reyes o plebeyos, El Discurso del Rey no se permite ningún tipo de crítica: no se cuestiona, por ejemplo, a la dureza de una familia real que obliga a un niño zurdo a convertirse en diestro. Y mucho menos se considera la ridícula tesis central: el valor de un estadista se encuentra en su capacidad para hablar en público.

Un caso, bello e innecesario homenaje a la oratoria, ubicado en su momento perfecto, cuando no importa lo que el cine duce, sino que lo diga lo más afectadamente.

Imagen | El Cultural