Cine y TV

El estreno de la semana: Drive

Ya habíamos reseñado el magnífico thiller de Nicolas Winding Refn, digno de figurar como referente en las escuelas de cine para revitalizar el cine negro. Contenida pero abiertamente romántica (versa sobre un callado delincuente que lo arriesga todo para salvar a la mujer casada con otro), estilizada pero con algunas escenas realmente sangrientas, Driver es una demostración que después de Tarantino, la violencia y el crimen en el cine aún pueden dar relatos de enorme caladura humana y genuina emoción.

En Drive (Estados Unidos, 2011) Ryan Gosling hace una extraordinaria actuación que va en contra de los cánones de la actuación hollywoodense. Mientras la Academia premia a los guapos que se hacen los feos con plastas de maquillaje, a los histéricos y a los que que fingen alguna minusvalía, el Driver de Gosling es un personaje que aprovecha la belleza física para crea un parco ángel de la desolación que llega para tomar bajo su tutela a su vecina Irene (una Carey Mulligan que ha hecho de la cara de indefensión toda una carrera), casada con un criminal que no puede huir de su pasado, y a su hijo.

A la larga, este gesto va a destruir todo el compartimentado mundo del corredor y doble y de acción metido a experto en fugas criminales, en una de las más memorables escaladas de violencia del cine reciente, sin que por ello pierda ese hálito romántico que desprende todo antihéroe romántico dispuesto a todo por la chica que nunca será suya… Ponga aquí sus suspiros.