Arte

El joven Van Dyck

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En 1609, con tan sólo 10 años, Antonio Van Dyck (Amberes, 1599 – Londres, 1641) inició su aprendizaje con Hendrick van Balen, uno de los pintores más destacados de Amberes. Desde aproximadamente 1613 hasta 1618, año en el que se inscribió como maestro en el gremio de pintores de la ciudad, Van Dyck cultivó estilos distintos. En 1618, el año en que se estableció como maestro independiente, Van Dyck pintó cuatro retratos, que son de sus pocas obras juveniles –solamente siete– que están fechadas. Es probable que en ese mismo año realizara también su primer encargo público, el Cristo con la cruz a cuestas que pintó para la iglesia de los Dominicos de Amberes.

Desde aproximadamente 1617 hasta 1621 Van Dyck simultaneó su colaboración en el taller de Rubens con su trabajo independiente. En los cuadros que pintó en su propio taller, la influencia del maestro se combina con un lenguaje muy personal, visible en el gusto por las texturas y en unos tipos físicos toscos y nada idealizados.

El Museo del Prado abre al público el próximo martes  y hasta el 3 de marzo de 2013, la exposición “El joven Van Dyck”, con casi un centenar de obras realizadas entre 1615 y 1621, año en el que el maestro flamenco se traslada a vivir a Italia, y un período especialmente fructífero, ya que realizó unas 160 obras. En la exposición pueden verse varios cuadros en los que se aprecia esa original combinación de elementos propios e influencias ajenas. Son obras de una energía y una madurez sorprendentes para un artista que contaba solo entre 18 y 21 años.