Noche y Gastronomia

El local de la semana: Bahía Taberna

Detalle bahia taberna

El impacto de la llamada cocina creativa o nueva cocina hace tiempo que pasó de los grandes comedores burgueses y los mejores locales gastronómicos, a las tabernas informales y los bares donde comer de raciones era una alternativa a opciones más clásicas y duras para los bolsillos.

Este proceso, de un modo natural comienza a darse en las ciudades en sus almendras centrales, en aquellas ubicaciones donde el tráfico de posibles clientes y los reclamos turísticos en sus aledaños hacen más fácil la venta. Lo que tanto insisten los anglosajones cuando hablan de la importancia del location.

Con el tiempo este concepto de nueva cocina ha capilarizado su influencia a las afueras de las grandes ciudades o a los barrios dormitorio con cierto éxito. Ejemplos en la Comunidad de Madrid como los éxitos de Chirón en Valdemoro o La Cuchara de Rivas en el municipio del mismo nombre son una clara demostración de ello.

Llevados por el siempre acertado consejo del boca a boca, visitamos este fin de semana Bahía Taberna, una gastrotaberna ilustrada en el madrileño barrio de Barajas, o más bien en esa zona delimitada por el barrio construido cercano al aeropuerto y su prolongación en la zona del Campo de las Naciones, Parque Juan Carlos I y aledaños.

Situado en la calle Bahía de Palma 9, nos encontramos con un local de líneas modernas dividido en dos espacios claramente diferenciados y una terraza a pie de calle para los meses de verano. La zona primera, la que disfrutamos en esta primera visita, es un espacio de mesas altas con amplio espacio entre ellas desde la que observamos una amplia barra aderezada con detalles en pizarra donde vamos descubriendo algunas de la propuestas del local. Al uso de la madera en detalles y a los azulejos blancos y tonos claros en las paredes, se suman diversidad en el diseño de sillas y taburetes, cubiertos en las mesas colocados en cubos informales y un look cuidadamente descuidado. El espacio interior, el restaurante propiamente dicho acoge la posibilidad de probar su menú degustación con dos aperitivos, dos entrantes, medio pescado y media carne por 35 €. Aquí prima el blanco impoluto con mesas bien distribuidos y una cocina a la vista como mandan los cánones últimamente.

La propuesta gastronómica es de muy alta calidad y sorprendente. Nos reciben con un sabroso gazpacho para daltónicos que cambia tomate por calabacín y una buena y fresca ensalada de judías.

Nos dejamos aconsejar, y probamos el platano foie, un bizcocho de intenso sabor a plátano que liga bien con una delicada lámina de foie mi cuit. Nos emocionan unos fresquísimos guisantes lágrima con menta y burrata, que es una mezcla ligera, sabrosísima y perfecta para estos días de calor. Nos atrevemos con su famosa oreja, que viene picada dentro de una crujiente pasta brick y una suave salsa picante. Perfecto contraste de sabores y texturas.

Su pizza-chipirón es una sabrosa creación a la que creemos le sobra la mahonesa pero el resultado es más que convincente; como su excepcional huevo a baja temperatura con patata y trufa, excelso en sabor y untosidad.

Acabamos con un buen tarar de salmón rojo y una conseguida tarta de queso, en una sorprendente taberna que recomendamos y a la que volveremos sin dudar.