Noche y Gastronomia

El local de la semana: Casa Santoña en Alpedrete

Matrimonios

Hablábamos hace unas semanas de aquellos restaurantes que alcanzan su merecida fama y reconocimiento por la especialización en un producto, por el tratamiento incomparable de algún plato que los hace visita obligada para los comensales.

Este es el caso del magnífico Casa Santoña y de su sensacional éxito en su local de la sierra madrileña en el pueblo de Alpedrete. Aunque la casa mantiene otros restaurantes enseña como el de la Avenida Nazaret 10 en el barrio del Retiro de Madrid, es en el local serrano de Alpedrete donde su magnífica terraza permite disfrutar de toda la excelencia de sus productos en un ambiente muy agradable, al albur de los frescos días y noches del verano serrano.

El local, en la Avenida de los Canteros 31, es un gran chalet de piedra granítica al que la finca aledaña le concede la posibilidad de tener un espacioso lugar al aire libre para gozar de su gastronomía. Concebido bajo una estética clásica, nos encontramos un comedor de un tamaño no muy grande al que antecede una barra cuadrada que permite tapear a la hora de la aperitivo o si se prefiere comer de un modo más informal. Fuera, una carpa cubierta si la climatología lo aconseja, habilita una amplia zona para celebraciones, eventos o grandes grupos.

La estrella de Casa Santoña es lógicamente la anchoa. Distribuidas al por mayor y al por menor bajo la marca de la casa, es en su restaurante donde la disfrutamos en su pleno esplendor con el mínimo aderezo de un neutro aceite de oliva. A elegir entre la clásica de menor tamaño, la extra de proporciones considerables y la espléndida doble cero, que es producto estrella de la casa, cualquiera de las elecciones resulta magnífica en sabor, textura y ausencia absoluta de espinas. Recia en sus lomos y delicada en el paladar, disfrutar de una buena ración de doble cero merece la visita a Alpedrete.

En Casa Santoña además se come muy bien y a un precio más que razonable, diríamos imbatible para la zona donde ofrece su propuesta. Nos encantan sus también magníficas sardinas marinadas al ajo blanco, una auténtica delicia llena de contrastes y carácter. Sus matrimonios junto a buenos boquerones son éxito asegurado y su marisco es de una apreciable calidad. Muy buenas gambas y cigalas a la plancha y fresquísimas navajas que no decepcionan ni por tamaño ni por sabor.

Sin embargo no todo es mar y costas norteñas en Casa Santoña. Sus verduras alcanzan alta nota en los muy conseguidos tomates verdes fritos, que se deshacen en la boca y nos recuerdan la huerta más auténtica. La plancha enriquece buenos espárragos trigueros y alcachofas y unos sensacionales boletus que son muy del gusto de la parroquia.

A las carnes, Casa Santoña no se queda atrás y acierta desde los chorizos criollos y butifarras a la parrilla o en sus espléndidos cortes de carne desde un buen lomo alto o un solomillo hasta su espléndido Villagodio o su muy destacable vacío al corte argentino.

Postres suculentos y copas a precio muy razonable completan una propuesta imbatible para el verano serrano.