Noche y Gastronomia

El local de la semana: El Reloj en Navacerrada

Navacerrada

Varios posts hemos dedicado en este blog a los restaurantes de la Sierra de Madrid. Opciones tan delicadas como Montía en El Escorial, con su cocina de raíces madrileñas, conviven con clásicos serranos como el remozado Sala en Guadarrama o el Rincón de la Abuela en Collado Mediano. Muy diversas aproximaciones que la parroquia, en general capitalina, agradece con fidelidad.

Navacerrada es el pueblo serrano por excelencia de la Comunidad. Situado unos kilómetros más abajo del puerto del mismo nombre y en una ubicación excepcional como vigía privilegiado de la gran ciudad, Navacerrada contó siempre con ese clásico del buen comer que era Restaurante Felipe, que tras la jubilación de su dueño ha pasado a sus hijos en la Terraza Jardín Felipe, con una apuesta más moderna pero de menos autenticidad en los fogones.

Con opciones aceptables como El Portillón, La Raclette o el buen y siempre lleno italiano que es Rompicapo, queríamos hacer visita a ese local que nos venían recomendando desde hace meses y que situado junto al anterior, responde al nombre de El Reloj.

Abierto en mayo de hace un año, lo primero que sorprende de El Reloj (Avenida de Madrid 20) es su estética. Se accede al local tras atravesar una agradable terraza de típica estampa serrana. Grandes muros de piedra enmarcando un pequeño número de mesas, perfectas para un picoteo. Colocadas con el suficiente espacio para garantizar la buscada intimidad.

Una vez traspasado el agradable umbral, llega la sorpresa. Un local muy amplio, superior en tamaño a la mayoría de los existentes por estos lares. Paredes en gris neutro, decoración vanguardista con vigas metálicas a la vista,  algún detalle en piedra para recordarnos donde estamos. Buen gusto y aires chic.

Una gran barra preside un espacio con taburetes de diseño para un buen aperitivo o una comida informal. En el comedor propiamente dicho, mesas cómodas y sillas cuidadas en un espacio con detalles de buen gusto en la puesta en escena; un comienzo prometedor.

Pero en El Reloj la estética vanguardista es superada ampliamente por su magnífica cocina de aires mediterráneos. Insuperable en su calidad-precio, abundante en sus raciones, perfecta en las elaboraciones, sin estridencias pero llenas de sabor, nítida en las apuestas por una cocina de producto con sorpresas, con guiños de alta escuela, con alma propia.

La carta es amplia y apetitosa. Provoca dudas y debates. Todo nos parece deseable a primera vista. Nos decantamos por unos fantásticos huevos rotos con patatas y jamón, de exquisita patata paja y jamón de alta calidad. Sensacional su risotto cremoso de salmón con huevo de codorniz, suave y de intenso sabor, acariciador en la garganta. La burrata se presenta sobre pizarra en una ración de cantidad más que generosa. Buena calidad del queso bien acompañada con tomate seco y un tapenade de aceituna negra que tal vez resta algo de aroma al elemento principal del plato.

En los segundos, un magnífico rape al carbón con lima y manzana, lleno de matices, acompañado de patata morada crujiente; un perfecto atún rojo y una excelsa pluma ibérica con chutney de albaricoques. Creatividad, técnica y calidad en los acabados.

Buenos postres y una más que variada colección de gin tonics, como marcan las modas. Un lugar para repetir sin duda, y para seguir su delicada cocina. Los precios, finalmente, sorprendentes para los tiempos que corren. ¡Enhorabuena!