Noche y Gastronomia

El local de la semana: Yakitoro

Detalle yakitoro

Alberto Chicote se ha convertido con permiso del inefable Carlos Arguiñano en el chef más famoso de este país. Si a esto le añadimos el boom televisivo en el que se mueve la gastronomía en general, nos encontramos con que la apertura del nuevo local del chef madrileño se convierte por defecto en un espectáculo mass media, en una cita ineludible para los amantes de las tendencias y en un reclamo espectacular para el público en general.

Para los neófitos, contar que Chicote ya había mostrado su talento y buen hacer en las cocinas del desaparecido No-Do y de su hermano menor Pan de Lujo. Una cocina con toques orientales y sabores perfectamente reconocibles que pusieron a Chicote en el mapa culinario de la capital.

Ahora al abrigo de su éxito catódico, Chicote ha abierto en Madrid su primer local como propietario. Su nombre es Yakitoro y bebe de la tradición de las tabernas japonesas (yakitoris), donde la comida se cocina en directo y al carbón y donde se busca un espacio de cercanía con el cliente que está presente en el concepto y leit motiv del local de Alberto.

Situado en el corazón del barrio de Chueca, en la Calle de la Reina 41, la disposición de la sala, en una mezcla entre el uso de elementos vanguardistas con la utilización de la madera, busca crear un espacio informal al que contribuyen mesas corridas para comer junto a comensales que no siempre tienen que ser conocidos. Una apuesta arriesgada pero que quiere incidir en un concepto de comida como fiesta y momento de relax y diversión.

La carta está dividida en varias secciones. En de la tierra, encontramos pequeñas propuestas de verduras entre los que destacan los dados de berenjena en tempura con miso rojo y pimentón, o unas buenas cebolletas asadas con romescu, que engrandece el carbón, como en los mejores ejemplares de Cataluña.

La granja nos regala algunas creaciones interesantes como su pollo frito crujiente con salsa agridulce cañí, de receta no desvelada, sus bien resueltos dados de pollo en tempura con salsa de Pedro Ximenez, sus magníficas albóndigas picantes  con tocineta ibérica o esa pintada asada con salsa de trufas que es una delicia al paladar.

En un local de Chicote el tratamiento de los pescados se supone uno de los principales puntos a favor y en este caso Yakitoro no decepciona. Espléndido es su ceviche de corvina con cilantro, ají amarillo y leche de tigre. Magníficas, juguetonas y refrescantes sus gambas blancas y puerros con mahonesa de coco y sorprendente esa unidad de atún rojo y pack choy sobre salmorejo, que se agradece en esta época del año.

En su capítulo La Finca, son divertidos los bocados de cocido con su caldo o el bocata de panceta ibérica y pepino, que es una extravagante pero bien ideada mezcla de sabores.

Para terminar un buen punto y seguido con cualquiera de los sorprendentes postres, tanto por su denominación como por su factura.

El precio final acorde con las estrecheces de los tiempos ronda los 30 € y se agradece en una propuesta original y sabrosa a la que le auguramos un prometedor y catódico futuro.