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El Pulitzer queda desierto

Hace treinta y cinco años que no ocurría, pero ha pasado: el mayor galardón de la ficción norteamericana ha quedado desierto. El Pulitzer, un premio que en vida disfrutaron autores como Ernest Hemingway, William Faulkner y John Updike, ha sido declarado desierto por su comité organizador, que ha considera que ninguno de los tres finalistas es merecedor de un reconocimiento esta talla.

Un duro golpe para dos de los finalistas de este año: Denis Johnson, con Train dreams, y Karen Russell, con Swamplandia!; y una oportunidad perdida para que la obra póstuma de David Foster Wallace, The pale King, ganase algún reconocimiento.

El Pulitzer se queda desierto a pesar de que la quinielas daban como seguro ganador a Foster Wallace. Se creía que el autor repetiría la senda de otro célebre suicida literario: John Kennedy Toole: La conjura de los necios se hizo con el galardón en 1981, años después de la muerte por mano propia de su autor. The pale King es la obra que Foster Wallace dejó en su ordenador tras ahorcarse en el 2008, una obra en la que había trabajado durante 10 años, rescatada por su viuda, Karen Green. La agente de Foster Wallce, Bonnie Nadell, y el editor Michael Pietsch fueron los responsable de  darle forma final.

También se quedo en la carrera Swamplandia!, a pesar de ser uno de los fenómenos de la temporada: opera prima de vela de Karen Russell, que narra la saga de una familia de luchadores de cocodrilos profesionales.

Train dreams, del veterano Johnson, también fue descartada por el comité del Pulitzer, a pesar de las criticas unánimemente elogiosas que ha ganado.