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El Qüenco de Pepa: sencillez y talento

detalle el quenco

Llevamos varios meses defendiendo desde estas páginas que frente al exceso de modernidades sin excesiva sustancia en los locales de nuestras ciudades, la vuelta a la sencillez, a la gastronomía de producto y a las recetas con hechuras de cocina verdadera, se está volviendo tendencia en las preferencias de muchos gastrónomos.

El Qüenco de Pepa en la calle Henry Dunant 21-23, en el entorno del barrio de Chamartín de Madrid, es un claro ejemplo de esta deriva hacia el clasicismo.

Con base en unas excepcionales hortalizas, un pescado y marisco traído directamente desde La Coruña o unas carnes de la misma sierra madrileña, Pepa Muñoz y su socia Mila Nieto han cautivado el corazón y el paladar de los madrileños a base de una fórmula sencilla y a la vez muy complicada. Cariño en los platos y en los fogones, un servicio entregado y una materia prima incomparable.

Además de sus famosos tomates, casi con toda seguridad los mejores que uno puede encontrar en la capital, procedentes de su ancestral semillero en la provincia de Ávila, las verduras nos emocionan en propuestas como sus pencas de acelga con crema de aceite de oliva e ibérico, o en sus oníricas alcachofas de Tudela fritas con parmesano.

Sensacionales en los entrantes, son sus cremosísimas croquetas, su arroz cremoso con foie fresco a la plancha, o sus curiosos huevos de campo rellenos de gambas y atún.

Magníficas frituras entre las que sobresalen esas magnéticas ortiguillas o sus delicadas cocochas a la romana y en los pescados grandes un festín de opciones entre las que resulta imposible fallar. Su salmonete de roca o su rodaballo al horno son un homenaje a aquello de menos es más.

A las carnes imaginen la mantecosidad de sus carne roja Premium o simplemente déjense arrastrar por la explosión de sabores de ese steak tartar con caviar de trufa que les obligará a visitar a Pepa de nuevo.