Cine y TV

En defensa del final Lost (Perdidos)

Se terminó: 116 capitulos después de que el ojo de Jack se abriese en mitad de un bosque de bambú, la pantalla mostró, por última vez, el logo de Lost. Twitter y Facebook se hicieron eco planetario de los iracundos seguidores que vieron como una ofensa imperdonable las preguntas sin responder, los hilos de la trama que condujeron a ninguna parte y hasta las explicaciones que resultaron un modelo de filosofía barata.

Sin embargo, hubimos otros que no tuvimos fuerza para ir al teclado. Ni siquiera reunimos la entereza necesaria para marcar un teléfono. Esos, nosotros, nos fuimos a la cama en silencio, y despertamos con un nudo en la garganta, pues a diferencia de los quienes desean todo digerido y debidamente explicado, a diferencia de los amantes de la trivia y del descubrimiento de los gafes, nosotros le dijimos adiós a los amigos que conocimos hace seis años, y a los que nunca volveremos a ver.

Lost (Perdidos) como los grandes clásicos (La Odisea, Moby Dick y El señor de los Anillos) fue el relato de una imposible vuelta a casa. Durante seis temporadas vimos a un grupo de mujeres y hombres trabajar juntos, luchar contra fuerzas que los rebasaban, traicionarse, redimirse… todo en aras de volver a casa.

Ayer supimos que algunos volvieron a su hogar, y otros no. Y que en esa travesía nos dejaron en el nuestro: ese Isla donde, semana a semana, esperamos que llegue el momento de decir “y fueron felices por siempre”.

Hasta otra vida, hermanos.

Imagen: Series de Televisión