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Escapadas culturales: Figueres y el Museo Dalí

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Nuestro país está lleno de museos y centros culturales. Uno de los más impresionantes es el Museo Dalí de Figueres.

El Museo, que había sido un teatro anteriormente, y en el que curiosamente Salvador Dalí expuso por primera vez sus pinturas durante una muestra de arte en 1918, es un edificio neoclásico del siglo XIX, que fue semidestruido por la barbarie de la guerra en 1939, aunque conservó su estructura básica. Esta fue la base para su reconstrucción como museo, que fue inaugurado incluso antes de ser acabado del todo el 28 de octubre de 1974.

El Museo, que sólo es superado en visitas por el Museo del Prado, impresiona ya desde fuera: los muros están decorados con panes catalanes de piedra, y coronados por gigantescos huevos blancos, como también lo está la Torre Galatea, que lo preside. Pero el interior es todavía más impresionante, albergando montajes como la habitación que representa la cara de Mae West u obras ciertamente universales del pintor catalán, como són Autorretrato con l’Humanité (1923), Port Alguer (1924), El espectro del sex-appeal (1932), Retrato de Gala con dos costillas de cordero en equilibrio sobre su hombro (1933), Autorretrato con bacon asado (1941), Poesía de América – Los atletas cósmicos (1943), Galarina (1944-45), La cesta del pan (1945), Leda atómica (1949) o Galatea de las esferas (1952).

También está su tumba allí, en una cripta bajo el nivel del Museo, donde fue enterrado a su muerte en 1989, aun en contra de su voluntad, pues él quería ser enterrado en el castillo de Púbol.

La entrada al museo cuesta 12 euros (aunque cuesta 9 si eres estudiante, jubilado, parado o si tienes el carnet joven de cualquier país europeo) e incluye la entrada a la exposición Dalí Joies, en la que se muestran joyas diseñadas por el artista, entre las que se encuentra un sorprendente colgante de oro en forma de corazón que posee un mecanismo que lo hace latir.