Cine y TV

El estreno de la semana: Ira de Titanes

Pasamos de La Furia a la La Ira, pero no vemos una diferencia entre un producto y otro. Y este el caso: hablamos de un producto, no de una película. Ira de Titanes‘ segunda parte de ‘Furia de Titanes’ (a su vez, remake de una estimable fantasía ochentera con hermosos efectos stop motion a cargo de Ray Harryhausen), y nos permite asomarnos al estado de negocio cinematográfico, en crisis (a decir de algunos) por la piratería, y en decadencia (según nosotros) por una total falta de creatividad y de amor al llamado séptimo arte.

Ira de Titanes es un ejemplo de cómo se están cocinando las cosas en Hollywood. Para empezar, sus distribuidores la presentan como ‘Ira de Titanes': Furia de Titanes 2, y no es broma. Un titulado que sugiere que los distribuidores (esos que se jalan los pelos por las descargas ilegales) creen que el público hispanohablante ha sufrido en su conjunto alguna grave enfermedad mental y degenerativa.

Sin embargo, no podemos culparlos: ‘Ira de Titanes’ es Furia de Titanes 2, en la medida que es una repetición de las situaciones, actuaciones, efectos y despropósitos de la primera parte. La mitología brilla por su ausencia. La trama nos coloca diez años después de los hechos narrados en la primer parte, sin que eso importe mucho, más que en el sentido de que Perseo tiene un hijo, y esa obligación le hará pensárselo más en cuanto a la nueva misión encomendada por su padres Zeus (evitar que Kronos, el padre de los dioses, sea liberado).

Mismos efectos, mismos diálogos lamentables y hasta la misma sesgada sonrisa de Liam Neeson, pasándolo bomba en medio del desastre.