Cine y TV

Filtraciones I: Fringle

Anna Torv 277x300Dos agentes del FBI, de temperamentos opuestos, investigan una serie de fenómenos paranormales que los llevan a la conclusión de que un siniestro grupo realiza una conspiración para apropiarse de la Tierra

No, no es la sinopsis de X-Files, sino del más nuevo (y recientemente filtrado en la red) producto de J. Jacob “Lost” Abrams… y de los iletrados que escribieron el guión de Transformers.

Fringle (un misterioso título en inglés que lo mismo se aplica a la periferia de una ciudad que a un grupo de iniciados o una ciencia experimental desatada), como toda la obra de Abrams (el hombre que ha llevado la noción de “autor” al prime time, las películas de Monstruos y proximamente con Star Trek) es un conglomerado de referencias cinematográficas, televisivas y literarias que lo mismo encanta que indigesta, como pasaba (y pasa) con Lost.

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Para empezar, apenas en la primera secuencia, el frío sudor del deja vú nos recorre la nuca al ver que la historia empieza en… un avión en problemas. Las aparentes similitudes con Lost termiman (aparentemente ahí) pues los pobres pasajeros en lugar de caer en una isla movediza con osos polares, se disuelven… literalmente.

La agente del FBI (Anna Torv) investiga el caso con un motivo personal (su amante, afectado por la extraña plaga, se licúa con más velocidad que un Calippo en boca de Lolita) y llega encontrarse con los Bishop: un científico loco (un enorme John Noble) y el hijo que lo detesta (Joshua Jackson). Un par de científicos relacionados con la plaga licuadora y un tipo demencial de ciena (la Fringe del título) que parece estar detrás de las muertes en el avión y el mal que aqueja al novio de la agente.

Los tres, a-pesar-de-las-diferencias-que-los-separan, se unen para detener lo que pronto se revela como una conspiración corporativa que implica a la competencia de la Iniciativa Dharma: Massive Dynamics.

Massive Dynamics parece haber desatado una terapia de shock planetaria llamada “la acumulación” que involucra fenómenos sin aparente relación pero decididamente bizarros (como derretir a los pasajeros de un avión, ocasionar tsunamis y cambiar el flujo migratorio de los pájaros) que no tienen otra intención que rentabilizar al planeta a base de disminuir ostensiblemente su población.

Y, como era esperarse, en esta lucha contra el tiempo y las corporaciones planetarias, y en algo que ya viene siendo costumbre en los productos de la nueva televisión estadounidense, la acción nos lleva al menor pretexto a locaciones distantes y exóticas o a tomar abiertas de rubias en diminutos bikinis.

Señalado por muchos como “una X-Files para la nueva generación”, Fringle nos gustó (sin entusiasmar) a pesar de que debemos decir que a pesar del toque Abrahams, la pareja protagónica de Jackson y la Torv tiene menos química que un sillón de barbero.

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