Cine y TV

Gaddafi y el porno de la guerra

La imagen se ha repetido hasta el cansancio en las pantallas de todos los tamaños: un dictador parapetado en una alcantarilla, maltratado y herido hasta morir. ¿Por qué todos los medios se han engolosinado con un material que a todas luces, y sin importar lo despreciable de su protagonista, rebasa cualquier sentido de la ética periodística? ¿Cuáles son los argumentos que nos permiten cenar mientras vemos la grabación de la muerte de un ser humano?

No hay una impugnación al asesinato de Gaddafi: la población libia ha sufrido décadas de injusticias y la muerte de inocentes de forma aún más horribles de la el pintoresco dictador sufrió, y la rabia guardada todos estos años ha reflotado en la forma de una justicia tan implacable como salvaje. Suponemos que Gaddafi murió como merecía.

Sin embargo, no hay nada que justifique esta repetición de snuff puro y duro. Porno guerra en toda su expresión.

Hay buenas razones para mostrar imágenes cruentas de conflictos bélicos: muchas veces esas imágenes (terribles, aterradoras) han sido la única evidencia que ha permitido castigar a sus culpables, y también son el toque de campana que ha alertado a la opinión pública de genocidios en lugares distantes.

¿Pero qué sentido tienen las imágenes de Moammar Gaddafi siendo asesinado, escupido, tratado como una piñata? ¿Nos es necesario ver estas imágenes para saber que está muerto? ¿Este vídeo era necesario para comprender que los libios están cabreados tras 30 años de torturas y desapariciones? ¿Fortalece la necesidad de la democracia y la libre expresión?

¿O es que todo lo que nos mueve a ver estas escenas es el mismo motor que lleva a millones de internautas a hacer búsquedas con los términos snuff, muerte en directo o decapitación para ver vídeos de tortura y asesinato?

La muerte como espectáculo, el asesinato como una forma de entrenamiento, fuera de toda coartada acerca de la Historia y la Libertad. Al ver estas imágenes somos como Gaddafi, y no mejores que aquellos que lucran con su muerte.