Música y Teatro

Grandes discos del garage: The Monks – Black Monk Time

The Monks Black Monk Time

Año 1965, cinco GIs estadounidenses se cansan de repente de servir a su ejército y deciden permanecer en la entonces República Federal de Alemania, en plena guerra fría y hartados de la vida que estaban llevando. Deciden formar una banda. Tendría un banjo como instrumento. Se raparían sus cabezas al medio, como si de monjes se tratara, porque también estarían así ataviados, con vestimenta clerical y cuerdas franciscanas. Eso sí, la música que destilaría su furia generacional poco tendría que ver con la religión. Más bien todo lo contrario: grabarían uno de los primeros discos de punk, incluso antes de que se tenga alguna noción de dicha palabra.

The Monks son una de esas casualidades del destino, verdaderas anomalías de la cultura rock. ¿Cómo se puede explicar entonces que cinco ex soldados yankees terminen formando uno de los grupos más de avanzada que hayan pisado nuestro planeta y a miles de kilómetros de su propio hogar? Tal vez en esa amalgama de factores esté la respuesta. Lo cierto es que estos hombres que declaraban ser los “Anti Beatles” llevaron velocidad, vértigo, energía y mucho más a la todavía algo alertagada música europea circa 1966.

“Black monk time” no solamente es uno de los grandes discos del garage rock, sino incluso de todos los años 60s. Por su capacidad visionaria, sus ritmos monótonos, hipnóticos, repetitivos, pero también salvajes y dotados de una crudeza totalmente proto punk; por su histrionismo, condición freak y su irreverencia; por no temer a hacer música de avanzada en condiciones desfavorables; por estar “five years ahead of my time”, como decían los Third Bardo, en palabras que les corresponderían en realidad a estos monjes.

Obviamente, pasaron sin pena ni gloria por aquellos años del rock alemán y anglosajón en general. Pero, de seguro, a aquellos jóvenes que los vieron por televisión en algunas de sus apariciones en el Beat Club algún ruido les hizo en la cabeza el hecho de ver a cinco pseudomonjes generando el mismísimo caos en uno de los típicos programas televisivos para bandas de rock que había por aquel entonces. Luego llegó algo llamado krautrock y, aunque las diferencias sean notorias, algo de aquel viejo espíritu de The Monks apareció de una forma u otra. También se encargaron de dejar su legado: un puñado de demos, rarezas y materia de collectors, un disco indestructible (“Black monk time”, 1966), una película en su honor y una vasta influencia que fue recogida por varias generaciones. Casi nada.

httpv://www.youtube.com/watch?v=T3fAzQzgeSc

Fuente: Good Bad Music | Imagen: Anglofritz