Cine y TV

Harry Potter y las reliquias de la muerte 2 (crítica)

Tras diez años y una franquicia de ocho películas, el final de Harry Potter, sea uno o no un pottermaniaco, llena el ambiente de un sentimiento de pérdida. Al final de cuentas, es una historia que habla del valor del bien, del aprendizaje, de la amistad, de la enseñanza, del honor, de las rivalidades adolescente, del descubrimiento del amor, de las sencillas verdades que hacen tolerable la existencia…

Hoy se estrena en España la última parte de la saga: Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2. El final de todo, sí.

Si algo hay que decir en favor de Harry Potter es que, incluso en las peores partes de la saga, las cintas no se sienten como un cínico y calculado esfuerzo por hacer dinero, sino como el honesto intento por reflejar un complejo universo. Desde que David Yates tomó la batuta de las últimas cuatro entregas, se siente además una notable uniformidad de tono, que le ha sentado muy bien.

Harry Potter y las reliquias de la muerte es un libro de 759 páginas. Como todo saben, en el final de la primera de las dos cintas en que se dividió la adaptación, el temible villano Lord Voldemort (un Ralph Fiennes sin nariz) ha violado la tumba del mentor de Harry, Dumbledore, para hacerse con su poderosa varita: una más de las reliquias que concederá al hechicero un poder inimaginavble. Esta segunda parte inicia con Harry (Daniel Radcliffe), Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson) en la odisea de destruir a Voldemort con el ultimo recurso que les queda: encontrar las cuatro horcruxes restantes y destruirlos .

En la última parte de Harry Potter, el trío de amigos va a enfrentarse a un dragón subterráneo, un fantasma encerrado en una torre, una boa constrictor (la mascota de Voldemort)… Enfrentamientos que gracias al cuidado diseño de Stuart Craig prometen los mejores y más aterradores momentos de la saga.

El problema de Harry Potter siguen siendo las batallas mágicas. Ver a dos o más personas agitando varitas de las que salen rayos de colores no es la cosa más emocionante del mundo, y hay que decir que el tan esperado encuentro final entre Harry y Voldermort adolece de ese anticlimático problema.

Algo que sabemos tiene sin cuidado a los fans de la saga: este es el fin de su fiesta. Que la disfruten.

Imagen | Slate