Cine y TV

Hell on wheels: Una del Oeste

A pesar de su título (Infierno sobre ruedas), la nueva serie de AMC no trata sobre el mundo del automovilismo. De hecho, se ubica en una época muy anterior a la invención del primer Ford, y nos lleva hasta la década de 1860, cuando se construían las primeras redes ferroviarias en los Estados Unidos, tatuando con las redes del progreso lo que hasta entonces era el Salvaje Oeste en los Estados Unidos. La muerte de Lincon es tan reciente como la abolición de la esclavitud. Al igual que Mad Men (también de AMC) o Dowtown Abbey, nos encontramos ante una serie que analiza la destrucción de las certezas de una sociedad de su mundo.

El punto notable de Hell on wheels es que hace esta disección a partir de una viril historia de venganza a los tiros, como algún cuchillo involucrado.

En su piloto nos presente a Cullen Bohannan (Anson Mount), un  misterioso pistolero que, tras cargarse a un hombre en un confesionario, se une a las hordas de trabajadores que construyen las redes ferroviarias de lo que a la larga sería el primer servicio transcontinental de comunicación. Bajo el mando de la Pacific Railroad, Bohannan va revelando poco  a poco un perfil fascinante, y es que antes de ser un pistolero errante, fue un esclavista sureño que liberó a sus “niggers” un año antes de la abolición, debido a su redentor casamiento con una norteña y liberacionista. Poco antes del fin el primer episodio, en un clásico enfrentamiento con un villano que se revela como mero peón de un juego más terrible, descubrimos que la esposa de Bohannan está muerta, asesinada, y que su errar es parte de un lento ajuste de cuentas…

Queda aún por saber cómo encajan las piezas del rompecabezas (no sabemos por qué mataron a la mujer de Bohannan —ni su nombre siquiera—, ni qué relación tiene todo esto con el siniestro dueño de la la Pacific Railroad—quien en una gran escena maltrata y despide al ingeniero que ha trazo la líneas del ferrocarril rectas), pero será un placer esperar las respuestas…