Cine y TV

Hesher: redención a la heavy metal (crítica)

Heavy Metal

En la edición 2010 de Sundance uno de los contados títulos que valió la pena fue Hesher (2010), una extraña parábola heavy metal sobre el dolor y la redención. Dirigida por Spencer Susser y con el absoluto protagonismo de Joseph Gordon-Levitt como Hesher, una suerte de ángel de la desolación con los tatuajes auto inflingidos (que se haría cualquier que no hubiese tomado un curso de arte) y camioneta negra con rock a todo volumen, que con un lenguaje soez y una actitud homicida ayuda a un niño a superar la pérdida de su madre.

La cinta arranca con TJ (Devin Brochu), un niño de diez años obsesionado por recuperar el auto en el que su madre murió en un cruento accidente, y maltratado por un siniestro compañero de clase. Un buen día se encuentra con un heavy sin techo que tras arrojar un cartucho de dinamita a un policía, se muda sin permiso a la casa de TJ, ante la apatía del padre de TJ y el beneplácito de la abuela. Y es que tras la muerte de su madre, la casa de TJ se encuentra sumida en un luto y una inercia frente al televisor que va destruyendo a cada uno de los miembros sobrevivientes de la familia.

Conscientes o por que así le sale, las violentas intervenciones de Hesher sobre el pequeño TJ van forjando su carácter al obligarlo a enfrentar sus miedos, y llevarlo a enfrentar a su abusador, acercarse a la cajera de supermercado de la que está enamorado (Natalie Portman) y abrir los ojos a lo que ocurre dentro de su casa, y a ese compromiso que tiene con los vivos…

Para el recuerdo está la escena del funeral con Hesher lanzando un ardiente discurso sobre la pérdida de su testículo como una forma de reconocer que siempre nos queda algo.

Hersher no tiene fecha de estreno ni en España ni en Hispanoamerica.