Música y Teatro

Historias trágicas del rock: Chris Bell

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El mundo de la música está movido siempre por ciertas figuras de cabecera, que no hacen más que reafirmar que a la historia la escriben los que ganan. Pero como solía decir el músico argentino Litto Nebbia en su canción “Quien quiera oir que oiga”, “si a la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”. Y esa historia es, justamente, la que hizo grande en circuitos reducidos a muchos relegados del mundo del rock. Los Big Star y más precisamente su guitarrista Chris Bell integran este grupo de “hermosos perdedores” para quienes gustan sumergirse en esas páginas no tan transitadas de la música.

Al igual que Alex Chilton, los primeros pasos de Chris Bell en la música tienen una extraña relación con la anglofilia en un territorio plagado de soul, rhythm and blues y rock tradicional. Es que eran oriundos de Memphis, ni más ni menos. Allí dieron sus primeros pasos junto a los Box Tops y luego junto a esa descomunal banda de melodías cristalinas que era Big Star. Una banda muy adelantada a su tiempo (basta con comparar las edades de nacimiento de ellos con REM, Teenage Fanclub o Cosmic Rough Riders para comprobarlo), las hermosas canciones de inspiración beatlesca que Chilton y Bell supieron conseguir pasaron erróneamente desapercibidas en territorio propio y ajeno.

Pero si ya de por sí los Big Star habían sido una banda relegada, mucho más lo había sido el gran Chris Bell. Tipo con muchos problemas depresivos, sólo pudo formar parte del inolvidable primer disco de la banda “Record #1″ (1972) y colaborar en el segundo, aunque ya no formando parte de las filas. Podría decirse tranquilamente que Bell siempre estuvo opacado por un talento tan grande como el suyo, el del imperecedero Alex Chilton, que corrió una suerte algo más afortunada que la de él.

Incluso tan relegada y segundona fue la vida de Bell que ni siquiera pudo darse el lujo de disfrutar de reconocimiento en vida. Estuvo en Europa, logró grabar en el mismo castillo que Elton John y hasta incluso intentó reformar a los Big Star en Inglaterra, donde la recepción del público era mucho mejor. Pero Alex Chilton se negó. Sólo consiguió editar un simple en vida: el que contenía las hermosas canciones “I am the cosmos” y “You and your sister”. Corría el año 1978 y otro famoso rockero se unía al “Club de los 27″. Chris Bell chocaba su coche contra un árbol y perdía su vida.

Recién en 1992 Chris Bell vio editadas todas sus grabaciones en plan solista en el recopilatorio llamado “I am the cosmos”, la idea de lo que tendría que haber sido su disco en solitario. Muchos años más han tenido que transcurrir para que una vida que pasó con más pena y frustraciones que gloria y reconocimiento tenga un sitio de privilegio entre los melómanos del mundo. Valió la pena la espera. De ahora en más, Chris Bell siempre estará en el panteón de nuestro losers favoritos.

Fuente: AlohaCriticon