Cine y TV

House: estrenan octava temporada

Veinte vicodins es el título del primer episodio de la octava (y tal vez última) temporada de House, el programa cuyo centro es nuestro misántropo favorito: Gregory House. Y tras ver este open season, entendemos que Hugh Laurie se encuentre tan enfadado y dispuesto a dejar atrás a su creación más popular.

[SPOILER ALERT] Este primer episodio nos ubica un año después de que el médico estrellase el auto de Wilson contra el frente de la casa de Cuddy, en un arranque de celos. Como era de esperarse, House está entre rejas, con un año de condena cumplida, y a punto de recibir su libertad condicional. La trama es sencilla: House debe comportarse durante los últimos cinco días en la cárcel para no amenazar su libertad.

Las cosas se complican pues un supremacista blanco quiere que House le deje su dotación de analgésicos y un extra: las 20 píldoras de vicodin del título. Y, siempre fiel a su naturaleza médica, House toma en sus manos la misteriosa enfermedad que aqueja a un pedófilo…

Aunque hay algunos puntos notables (el humor de House, el nuevo ambiente, la presentación de Odette Annable como una joven médica de la cárcel que ayuda a House en su diagnóstico en contra de la ley), hay que decir que los habituales de la serie van a extrañas tantas cosas que no sabremos si el paladar la soporte.

Lo primero es la ausencia de los dos soportes (actorales y psicológicos) de House: Cuddy, su némesis romántico, y Wilson, su Watson. Amén de la falta de 13 y del resto del equipo de diagnóstico.

Los cambios son buenos, pero el semblante cansado de Hugh Laurie dice a las claras que esta vez se han pasado tres pueblos con ellos…