Cine y TV

Increíbles, pero no tanto

increibles

El pasado viernes acabó la primera edición de ‘Increíbles: El gran dasafío, un programa emitido por Antena 3 cuya premisa era hallar a la mente más brillante de España. El ganador fue Marcos Benito, mas por el hecho de ser un niño de cuatro años que por su especial talento.

El pasado mes de febrero daba el pistoletazo de salida en Antena 3 ‘Increibles: El gran desafío‘. Un programa presentado por Carlos Sobera en el que los concursantes demostraban tener capacidades intelectuales por encima de lo habitual, o al menos increíbles, como reza el título del show. Un jurado, formado por el showman Santiago Segura, la cantante Chenoa, la presentadora Berta Collado y Mario Vaquerizo, junto con el público asistente, eran los encargados de decidir que participante era el más increíble. Después de cuatro meses, en la gala del pasado viernes se decidió el campeón de esta edición, un niño de cuatro años llamado Marcos Benito que fue premiado con treinta mil euros.

En opinión del que escribe, la victoria de Marcos ha sido el colofón final a programa decepcionante. La expectativa de encontrar a la mente más brillante de España ha quedado en nada y entre los concursantes… increíbles los había, pero más bien pocos. La gran mayoría de retos que se planteaban estaban basados en la memorización. Bien, entiendo que tener una memoria privilegiada es algo digno de elogio y de mérito, pero no deja de ser algo que se puede entrenar y ejercitar. Algo que, entiéndase el entrecomillado, podría llegar a hacer “cualquiera” con mayor o menor capacidad. Respecto a los retos que no se basaban en memorizar, la mayoría eran de cálculo matemático. Finalmente, algunos concursantes presentaban dones que realmente se acercaban a lo increíble, como un músico que adivina melodías solo viendo los movimientos del arco sobre un violín o un hombre capaz de reconocer a cualquier persona solo mediante el tacto de su cuerpo.

En cualquier caso, la audiencia quiso que la prueba final la disputaran Marcos, que a sus cuatro años era capaz de reconocer cualquier frontera y situar cualquier país en un mapa mudo, y Martín López, quien además de interpretar códigos QR fue capaz de dividir entre 9 los números de 40 matrículas en un tiempo record. Pese a que Marcos se equivocó en su prueba, el público quiso hacerlo ganador, quizás más por su edad que por lo increíble de su hazaña. Lo de siempre…