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Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal 

“Tengo un mal presentimiento acerca de esto”. La frase textual, extraida de los mismisimos labios de Harrison Ford encarnando al entrañable capitan Han Solo, se oyó por lo bajo entre muchos admiradores de la saga Indiana Jones cuando se supo que la cuarta entrega era pura realidad. Con 20 años más y el inherente oxido oseo que trae el paso del tiempo, Ford, bajo las ordenes de Spielberg y Lucas, volvió a calzarse el sombrero y a empuñar el látigo de aquel personaje que terminó de  establecerlo como uno de los heroes de acción más grandes de todos los tiempos.

“Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” es el título de esta nueva entrega la cual merece como primer adjetivo el de ser una película honesta consigo misma. ¿Por qué? Porque en la era de las secuelas tardías donde existe un Rambo y un Rocky con el rostro hinchado a base de votox solo la sinceridad del paso del tiempo puede ser un buen punto de partida para realizar una nueva película de una saga ya un tanto lejana en el tiempo. Es por eso que el primer acierto de “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal” aparece en los primeros minutos de la pelicula cuando sobre una  panorámica de un desierto aparece sobreimpreso el número 1957, indicando el anclaje temporal del film, una clara diferencia con las otras tres películas que estaban ambientadas en los años ’30. De este modo encontramos que el profesor Jones ya está algo entrado en años y, de a momentos, algunas de sus grandes acrobacias le traen más de un dolor de espalda.

El paso del tiempo no solo se ve enriquecido por el aspecto ya más senil de Ford, sino también por el contexto del film: auge de la guerra fría, persecución de los comunistas en Estados Unidos y una inmediata posguerra a partir de la cual se logra profundizar a los personajes con guiños a las actividades que estos llevaron a cabo durante la segunda guerra mundial. La añoranza de un pasado mejor es una de las temáticas más recurrentes de este Indiana Jones que peina canas y esta añoranza se ve reforzada por las constantes relaciones con las otras peliculas de este heroe: la muerte del mejor amigo de Jones (Marcus),  la de su padre (Henry Jones Sr.) y la aparición de su primer gran amor (Marion, quien cautivó a Jones en “Cazadores del arca perdida”).

La película sigue el estilo de sus tres predecesoras, llevando la acción de un lugar a otro del mundo (siempre a través del mapa en el cual se va dibujando el recorrido del avión que transporta a nuestro heroe) y visitando viejas civilizaciones y sus ruinas y rozando el borroso límite entre lo arqueológico y lo fantástico.

Cabe remarcar la gran cantidad de referencias cinéfilas entre las que se destacan un plano del arca perdida en un depósito militar del gobierno estadounidense, la foto de Sean Connery en el escritorio de Indiana Jones, el look a lo Marlon Brando en “El salvaje” con el cual se presenta Shia LaBeouf, el plano de inicio de la película en el cual, al igual que en las tres precedentes “Indiana Jones”, el logo de la Paramount se funde con una imagen similar, en este caso la madriguera de un topo y hasta una frase de Indiana Jones citando a otro personaje de Ford: “I’ve got a bad felling about this” (“tengo un mal presentimiento acerca de esto”), uno de los textos más recurrentes de Han Solo y otros personajes de “Star wars”.

Agil, entretenida y llena de acción, la cuarta entrega de esta saga es fiel a su estilo y por ende es un nuevo acierto de la dupla Spielberg-Lucas que logran hacer una buena secuela tardía en la era de las remakes recicladas llenas de actores que ya están más para hacer de padres de los protagonsitas que de personajes principales.

Puntuación: 8,5 de 10

FICHA TÉCNICA
Dirección:  Steven Spielberg.
Guión: David Koepp, George Lucas y Jeff Nathanson
Elenco: Harrison Ford, Shia LaBeouf, Cate Blanchett, Karen Allen y John Hurt.
Origen: Estados Unidos (2008).
Duración: 124 min.