Noche y Gastronomia

La buena vida: ecología en medio de la ciudad

hand is located on an old tree

De vez en cuando surgen iniciativas en nuestras ciudades que nos reconcilian con un estilo de vida más relajada y sencillo, que nos ponen en contacto con lo que debería ser un modo de afrontar las cosas más cercano a nuestros orígenes, al modo en que disfrutaban generaciones anteriores, a ese perdido contacto con la tierra. Este fin de semana descubrí en Madrid La buena vida.

Concebido como un mercado ecológico y situado justo a los pies del maravilloso Caixa Forum de Madrid, en La buena vida desarrollan el primer fin de semana de cada mes un mercadillo donde poder comprar y degustar productos elaborados sin componentes artificiales, sin conservantes ni añadidos que difuminen su sabor mas primigenio.

Así pudimos disfrutar de una amplia huerta ecológica desde dulcísimas mandarinas pasando por excepcionales chirimoyas y terminando en unos delicados puerros y cebolletas de pequeño tamaño pero intenso sabor -un toque picante incluso las acompañaba- o unos hinojos de tamaño apreciable y que tan difícil es conseguir en nuestros mercados.

No sólo había verduras en La buena vida. Así encontramos un excepcional puesto donde se vendían ahumados de salmón y atún hechos con maderas y carbones de la Puebla de Sanabria en Zamora. Una delicadeza extrema en el cuidado de los ahumados que nos otorga sabores mucho más matizados donde el aroma del propio pescado no queda por encima ni por debajo del tratamiento con humo, sino plenamente armonioso al paladar.

Enfrente quesos artesanos de cabra de las Islas Baleares curados con una base de pimentón, fuertes y más contenidos, pero siempre con un gusto intenso.

A los postres como diría el mejor de los chefs nuestra sorpresa fue toparnos con un puesto donde nos deleitaban con un Gin Tonic hecho en Toledo. Copas que podían tomarse en un espacio superior con mesas habilitadas para el relax y la charla donde apreciar las bondades de este suave coctel con etiqueta nacional.

Por si esto fuera poco, los amigos de La buena vida nos regalan actividades como talleres de risoterapia o de autoconocimiento en un intento muy loable de bajar nuestras pulsaciones urbanas y conjugarlas con el mejor de los productos. Todo un acierto.