Excursiones y Aventura

La Cueva de Altamira, un tesoro por descubrir

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En 1879, Marcelino Sanz de Sautuola se disponía a buscar algunos restos de huesos o armas de sílex en una cueva que había explorado un año antes. En esta ocasión, su hija de tan sólo ocho años le acompañaba y mientras él buscaba en la boca de la gruta, la pequeña se escabuyó hacia una sala contigua. Allí, al alzar la vista contempló enormes bisontes y caballos pintados en el techo. Entonces aún no lo sabía, pero la niña acababa de descubrir un tesoro de más de  30.000 años de antigüedad.

La Cueva de Altamira, situada en Santillana del Mar (Cantabria), tiene el privilegio de ser el primer lugar en el mundo en el que se identificó la existencia del Arte Rupestre del Paleolítico superior. Su calidad es tan alta que durante mucho tiempo se dudó de su autentiicidad; el conocimiento anatómico de los animales, el uso de diversas técnicas y del color, hacían pensar que no podían ser obra de hombres del Paleolítico. Por suerte, las investigaciones avanzaron y a principios del siglo XX se reconoció su valor original.

Hoy proponemos esta excursión, que nos llevará a viajar atrás en el tiempo y descubrir la obra maestra del primer arte de la humanidad. La visita se desarrolla por el Museo de Altamira, donde se puede ver cómo eran y cómo vivían los habitantes de la cueva en el Paleolítico; y por la Neocueva, una réplica exacta de la cueva verdadera, que se encuentra cerrada al público por motivos de conservación.

Además, es una visita muy recomendada para viajar con niños ya que, además de que los más pequeños pueden descubrir la Prehistoria de una forma muy visual, el museo organiza actividades especiales para familias con niños. Durante los fines de semana y en vacaciones en el Museo de Altamira siempre hay actividades gratuitas para disfrutar en familia del inicio de nuestra Historia a través de talleres, cuentos y juegos.