Noche y Gastronomia

La Gabinoteca: moderno y sabroso

detalle gabinoteca

De la tradición de aquel primer restaurante llamado La Estrecha que los abuelos de los actuales propietarios de La Gabinoteca fundaron en Madrid, el éxito fue derivando hasta abrir los diferentes locales de La Ancha, santo y seña de una de las mejores tradiciones gastronómicas de la capital y que hoy en día se ha completado con ese templo de las más variadas tortillas que es Las Tortillas de Gabino en la calle Rafael Calvo 20.

La Gabinoteca (Fernández de la Hoz 53) es un local desenfadado y disfrutón. Un espacio en dos plantas, perfectamente ligado a una cocina donde prima la creatividad, la originalidad y el háztelo tu mismo. En La Gabinoteca podemos disfrutar de una buena copa o una delicada cerveza, así  como comer de tapas sin renunciar a una innegable calidad en la materia prima y en sus elaboraciones.

Situado en una de las zonas más animadas y cool de la capital, esa que circunda la Plaza de Gregorio Marañón y que tiene como vecinos locales tan celebrados como el Cheese Bar de Poncelet o el templo del petardeo capitalino que es Moma, La Gabinoteca se nutre de jóvenes de ciertos recursos, con toques fashionistas y costumbres pseudo modernas, deseosos de una buena oferta culinaria, en un entorno bonito y moderno y a precios asumibles.

La Gabinoteca da todo eso y un poco más. Diseño desenfadado en mesas y paredes, camareras y camareros de buen ver y un destacado gusto en la cocina. Nos encantan sus apuestas más clásicas como su buen jamón o sus crujientes alcachofas, tanto como su original dimsum de arroz a la cubana, su potito de huevo, patata y trufa o sus gabino pizzas o los perritos con pedigrí. Todo es sabroso aquí y está bien terminado.

Entre los postres, sin duda uno de sus fuertes, más allá del original háztelo tú mismo, nos emociona su crema de queso al estilo de Arzak, una de las mejores de la ciudad, o su espectacular piña colada quemada y flambeada, que es puro sabor en el paladar.

En resumen un local imprescindible para dejarse ver y comer de vicio.